En 2024 se transfirieron del trabajo al capital unos 30.000 millones de dólares

La cifra la aportó Pablo Manzanelli, referente nacional del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra) que este viernes estuvo en Paraná. Si la medición se toma desde 2015, esa transferencia trepa a 126.000 millones de dólares, agregó.

Este viernes se lanzó en Paraná el Centro de Investigación Social y Política de Entre Ríos (Cisper), que funcionará en la órbita de la CTA. La actividad tuvo lugar en el local de la central sindical, en Alameda de la Federación 439, y contó con la participación de Pablo Manzanelli, referente nacional de Cifra (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina ) – CTA. Del encuentro participaron dirigentes sindicales, universitarios y profesionales y referentes de distintos ámbitos que integran el espacio provincial.

Manzanelli –coordinador de Cifra, sociólogo, magíster en Economía Política, doctor en Ciencias Sociales e investigador del Conicet– disertó sobre la evolución de la distribución del ingreso en la Argentina durante los últimos diez años, y, un rato antes del lanzamiento, habló en el programa En El Dos Mil También que conducen Antonio Tardelli, Sebastián Martínez y Juan Cruz Varela por Radio Costa Paraná (88.1), en donde señaló que la idea de la charla era “hacer una caracterización del modelo económico de (el presidente Javier) Milei, de valorización financiera, y que en general tiene como correlato un impacto regresivo en la distribución del ingreso; es decir, una transferencia del trabajo al capital”.

“Esto ya había ocurrido en la dictadura militar, en la década del 90, en el gobierno de (Mauricio) Macri, es decir, tenemos varias experiencias, y, en todas ellas, el correlato desde el punto de vista de la distribución del ingreso fue regresivo para los trabajadores con una caída fuerte de los salarios, del empleo, de la industria, y la actualidad no parece ser muy distinta a esos procesos”, agregó.

Manzanelli, además, se refirió a la situación económica que “estamos viviendo que parece ser como una suerte de veranito financiero después del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, pero que en realidad son situaciones que crean burbujas financieras de corto plazo y que después, en algún momento, esta es mi opinión, van a terminar como han terminado las otras experiencias. Cuando se pincha la burbuja, se acelera la fuga de capitales y eso impacta después en acelerar el proceso inflacionario”.

– Esa transferencia de ingresos a la que usted alude, ¿se puede poner en cifras, se puede cuantificar, tomando como punto de partida diciembre de 2023 hasta acá?

– Sí, hubo una transferencia. Son alrededor de 30.000 millones de dólares que se transfirieron del trabajo al capital en el gobierno de Milei en 2024, particularmente, y si uno mira la película de más largo plazo, desde 2015 hasta ahora, esa transferencia ya acumula 126.000 millones de dólares. Piensen que el crédito que tomó Macri con el FMI fue de 45.000 millones de dólares y eso nos dejó una hipoteca, diría, por varias décadas para la economía argentina. Acá estamos hablando de un monto que prácticamente triplica ese crédito.

– ¿Y en términos porcentuales, de cada 100 pesos, cómo evolucionó la distribución en estos años?

– Ahí la participación de los asalariados en el Producto Bruto Interno venía en 2015 en torno al 52%, 51,8%, y hoy está en 44,1%. Es decir, una caída de casi 8 puntos en la participación asalariada, lo cual es un nivel bastante importante.

Hemos tenido experiencias de este tipo, por ejemplo en la dictadura que cayó muy fuerte, en el marco de la crisis de la convertibilidad, pero digamos, no son estos números en moneda corriente, sino que forman parte de procesos significativos de ajustes sobre los trabajadores, y eso es parte de la discusión. La Argentina tiene capacidades productivas, industriales, para sostener una distribución del ingreso más progresiva o tiene que volcarse a lo que es simplemente lo eficiente, los recursos naturales, la primarización económica y va a conformar una estructura social más regresiva a la distribución del ingreso.

– No sólo estamos hablando de esa transferencia de 8puntos en una década, sino también de esa transferencia en el contexto de una economía que en general no crece.

– Sí, efectivamente. Desde 2016 hasta hoy tuvimos tres años de crecimiento y en realidad si uno mira punta a punta hay una caída en el nivel de actividad. Entonces sí, hay una transferencia del trabajo al capital en un escenario en donde se achica la torta, lo cual complica mucho más la circunstancia para los trabajadores.

– Cada una de las crisis, aparentemente terminales, que ha tenido la Argentina, dejan el piso de la pobreza cada vez un poco más arriba, y, después, en los procesos de crecimiento, nunca se llegan a perforar esos pisos. ¿Tendremos que acostumbrarnos a eso?

– En realidad lo que dejó la valorización financiera en 2001/2002 fue una pobreza que medida con la metodología actual estamos hablando del 60% de personas bajo la línea de la pobreza.

En el período de crecimiento económico posterior, sí hubo una reducción fuerte de los niveles de pobreza, se llegó al 30% en 2015, es decir, hubo una caída a la mitad. Por supuesto con niveles altísimos de pobreza, efectivamente cuando una economía se vuelve cada vez más subdesarrollada en el sentido de que su industria cada vez pierde más peso en su estructura económica que es lo que pasa en la Argentina en los últimos 50 años, una desindustrialización muy fuerte.

El correlato es hacia una pobreza estructural. Eso es, en definitiva lo que estaba planteando antes, esa disyuntiva de si Argentina se tiene que volcar simplemente a lo que es eficiente desde el punto de vista productivo que son los recursos naturales o puede soñar con avanzar en grados de desarrollo económico, en fomentar algunas industrias, aumentar la productividad y competitividad de modo tal que su economía tenga una estructura que permita mejorar los niveles de distribución de ingresos.

Las políticas que se aplican en la Argentina desde 2016 en adelante, sobre todo las de los gobiernos de Macri y de Milei, aunque el Frente de Todos la verdad es que no hizo mucho para modificar esas circunstancias, hacia el sentido contrario, hacia una situación de salario más empobrecido y de mayores niveles de pobreza.

Creo que ésta es una discusión fuerte, mucho más profunda que la de plantear, como dice la derecha, de que todos los problemas económicos tienen su raíz en el déficit fiscal, en el desequilibrio macroeconómico que produce, cuando en realidad no es el único tema, ni yo creo que en la jerarquía de las prioridades sea el más importante.

En lo que hay que pensar es en cuáles son las políticas que tenemos que desplegar para poder avanzar en el desarrollo económico que es lo que puede permitir mejorar las condiciones de vida de la población, que es el objetivo que se debería plantear.

– Ahora, lo que parece evidente en este contexto general que usted describe, es que la atenuación de determinados fenómenos como la inflación, genera determinados efectos sociales que aparecen como antagónicos a las presunciones generales. Es decir, el Gobierno alardea de haber llevado adelante el ajuste fiscal más grande en la historia de la humanidad, y, al mismo tiempo, puede exhibir estadísticas que me parece no están tan en discusión de descenso de la pobreza y esto es atribuido en general a la caída de los niveles de inflación. ¿Cómo se explica desde este punto de vista?

– Hay varios temas ahí. El primero es que el gobierno de Milei logró bajar la inflación, eso es indudable. Ahora, lo hizo a partir de generar, por un lado, un ajuste muy fuerte, pero, por el otro lado, también un ancla en el tipo de cambio que desde mi perspectiva es poco sostenible.

Sería sostenible en el marco de un endeudamiento muy fuerte; es decir, postergar el estrangulamiento externo que va a generar de vuelta una aceleración de la inflación, y eso lo hizo al principio con el blanqueo extraordinario que tuvo el año pasado y ahora con los 12.000 millones de dólares del Fondo.

Esto me parece que es poco sostenible y que después va a traer aparejado en algún momento una aceleración de los precios y un cambio de tendencia respecto a lo que socialmente hoy se ve como que ha logrado un resultado exitoso en términos de combatir la inflación.

Respecto a la pobreza, acá uno puede ver que bajó respecto del primer semestre del año pasado que es cuando subió por efecto de la devaluación que hizo el propio Gobierno. Si uno lo mira en una perspectiva más hacia atrás, tenemos los niveles de pobreza de siempre, ni más ni menos.

– El Gobierno de Alberto Fernández se va, si no recuerdo mal, con el 45% o 46% de pobreza y el último dato da 38%.

– Sí, me estaba refiriendo hacia atrás en términos de 2022, por ejemplo. 2023 es muy particular, es un año en el que se le extrajo a la economía argentina 20.000 millones de dólares por la sequía. Y ahí no hubo blanqueo, no hubo 12.000 millones de dólares del Fondo.

– Está bien, pero imponderables hay siempre en la economía, que llueve, que no llueve, que nos inundamos, que no nos inundamos. Más allá de los instrumentos de Milei, y más allá de esa jactancia por el ajuste, Milei efectivamente puede decir que tiene la pobreza en niveles más bajos de los que recibió.

– Sí, puede decir eso, y puede decir también que recuperó ahora el nivel de actividad económica. Lo que estaba planteando no va en contra de la evidencia empírica, sino decir que está construido ficticiamente.

Voy a dar un ejemplo. A mí me han hecho una entrevista muy similar en 2017, segundo año de Macri, en donde también se podía jactar de que había subido el salario, había bajado la pobreza y había logrado resultados de diverso tipo en términos económicos. Ahora, creó una burbuja financiera que estalló cuatro meses después. En ese momento todos lo aplaudían, parecía que se quedaba por 10 años, y en abril de 2018, la corrida se los lleva puestos.

– En el escenario de que al Gobierno le vaya bien, en los términos en que el Gobierno piensa la economía, ¿hacia qué modelo de distribución del ingreso vamos?

– Creo que vamos, como decía antes, con este Gobierno, con estas políticas, a un modelo de distribución del ingreso más regresiva. Tarde o temprano se va a ir hacia ese camino, podrá haber, como siempre hay en la historia, fluctuaciones, pero creo que estas políticas conducen a eso.

Lo que hay que pensar, y ese es el desafío de los sectores populares, es qué alternativa se puede brindar en este momento a la sociedad en una circunstancia donde va a haber que plantear una reestructuración de la deuda, porque los niveles de vencimiento que hay son imposibles de refinanciar.

Y, por otro lado, la otra discusión central que es cómo hacer para que Vaca Muerta, que es la gran perla que tiene la economía argentina, sea un vehículo de desarrollo y no del saqueo como está planteado en la actualidad.

Esos son los vectores que uno debería poner para mí como prioritarios, a la hora de pensar alternativas que permitan ir llevando a un camino distinto desde el punto de vista de la distribución del ingreso.

En 2024 se transfirieron del trabajo al capital unos 30.000 millones de dólares Pablo Manzanelli, coordinador del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra).
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