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Emocionado, el papá de una niña que recibió un trasplante valoró la actitud de los donantes

El padre de una niña que recibió un trasplante de corazón se mostró feliz por la necesaria intervención que recibió su hija, pero sin dejar de considerar que esa buena noticia “tiene la otra cara, que es la muerte de un niño”. “No hay que dejar de tenerlo presente que la otra cara es la muerte de un niño y no caer en ser egocéntrico e individualista, sino agradeciendo la actitud de la familia para concretar ese trasplante”, dijo Gerardo Hollman, el padre de Mara, que se encuentra haciendo una vida totalmente normal habiendo superado el cuadro de cardiopatía congénita.

El padre entrevistado contó que su hija tenía una afección asintomática y que la calidad de vida mejoró cuando se realizó el trasplante. “Siempre pensamos que estaba bien, pero cuando hoy la encontramos haciendo la vida con un corazón nuevo nos dimos cuenta de que no estaba bien, tal vez sólo estaba bien cuidada y nosotros no podíamos ver la realidad. Hoy, en cambio, hace una vida normal”.

Contó que la espera en la lista de espera del Incucai se extendió casi un año, pero que “el acompañamiento y la unión de todo el núcleo familiar fue determinante para pelear la situación y entender que si la voluntad de Dios era que  Mara se quedara, iba a llegar (el trasplante) y si no era que se quedara, era tratar de entender cuál era su misión y dejarle algo para los demás que sería un recuerdo, una enseñanza”, testimonió.

Finalmente el trasplante se realizó el sábado 21 de noviembre.

“Lo de Mara -contó su papá- arrancó en 2016, cuando supimos que tenía una cardiopatía congénita, en el momento en que su mamá estaba atravesando el cuarto mes de embarazo. Ahí comenzó todo lo que ha sido este trabajo, porque previo al trasplante Mara atravesó tres cirugías a corazón abierto. Dos cirugías fueron paliativas y la tercera fue de reconstrucción pero luego vino la cuarta cirugía que fue el trasplante”, contó.

Hollman no dejó de recordar a la familia que autorizó y permitió la donación de órganos de su hijo fallecido. “No dejamos de ser concientes de que esos papás brindaron el 24 y el 31, pero no tienen a su hijo. Nuestras intenciones siempre van a estar presentes porque lo que hicieron fue algo increíble”, dijo.

Emocionado, el papá de una niña que recibió un trasplante valoró la actitud de los donantes Mara hace una vida totalmente normal luego del trasplante.

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Valeria Girard y Ariel Santos