«El tubo de oxígeno se está cerrando»: advierten una nueva crisis en el sector avícola
La productora y referente de la Asociación Crespo Capital Nacional de la Avicultura, Mariela Gallinger, analizó la actualidad de uno de los sectores productivos más dinámicos de Entre Ríos. Brindó detalles sobre un próximo encuentro internacional y realizó un diagnóstico pormenorizado de las dificultades económicas que enfrentan los pequeños y medianos productores frente a la recesión y el cierre de las exportaciones
Gallinger destacó la importancia del Segundo Seminario Internacional de Avicultura, bajo el lema «La avicultura alimentando a la Argentina y al mundo», que se desarrollará el 13 de abril en la Facultad de Ciencias Económicas en Paraná y el 14 de abril en Crespo.
Explicó que el encuentro busca una interacción necesaria entre lo académico y lo productivo, ya que las investigaciones y estadísticas universitarias son herramientas fundamentales para la toma de decisiones que el productor, en su labor diaria, muchas veces no puede generar por cuenta propia.
En ese marco, resaltó en el programa En el Dos Mil También la participación de dos disertantes brasileños. Una profesional de Santa Cruz de Azul expondrá su tesis sobre cómo la avicultura generó desarrollo y arraigo rural en su región.
Por otro lado, se presentará un software diseñado para que el productor sea más eficiente mediante la introducción de datos diarios sobre postura, alimentación y sanidad, reemplazando el tradicional cuaderno de anotaciones por sistemas digitales que permiten decisiones rápidas.
La tecnología en una economía «finita»
Para la productora, la incorporación de tecnología, inteligencia artificial y robótica no solo ofrece previsibilidad y herramientas de gestión, sino que también mejora la calidad de vida de quienes trabajan en el sector .
Sin embargo, advirtió que hoy la toma de decisiones es extremadamente compleja debido a un escenario muy dinámico donde factores como la recesión o conflictos internacionales cambian el panorama en cuestión de meses.
«¿Hago un galpón más? ¿Pongo una fábrica de alimento? ¿Compro la clasificadora de huevo? Toda esa toma de decisión requiere lectura», ejemplificó sobre la incertidumbre actual.
Respecto al mercado interno, Gallinger señaló que el consumo de huevo se mantiene en una «meseta tranquila» debido a que sigue siendo una proteína altamente nutritiva y barata en comparación con otras.
Aunque no hay sobrantes ni faltante de stock en las granjas, denunció serias dificultades en la cobranza y un aumento desmedido de los costos. Mencionó que, mientras el dólar baja, los precios de insumos críticos como el gasoil, las vacunas y los envases (maples) siguen subiendo, dejando un margen de error inexistente para el productor.
Reclamos, exportaciones y presión tributaria
Gallinger fue muy crítica con la situación de la microeconomía y las pymes, definiendo a los pequeños productores como empresarios que están «tecleando» y no «tirando manteca al techo».
«Sería un error que nieguen la realidad por ver números macros que van bien; urge hacer algo en la microeconomía», sentenció. Advirtió que la caída del poder de compra de la clase media afecta directamente las ventas, ya que la producción no está destinada solo a los sectores ricos.
En este punto, utilizó una metáfora contundente sobre la carga impositiva: «Con esta alta carga tributaria y esa cantidad enorme de impuestos, es como que del tubo de oxígeno te lo van cerrando en vez de abriéndotelo».
Según su visión, este esquema desincentiva a los jóvenes que quieren emprender pero se desaniman al sentarse con un contador y ver la lista de obligaciones fiscales. En ese sentido, comparó la administración del Estado con la de una familia: «Cuando los ingresos son menos, hay que achicar gastos, salidas o gustos hasta que esto pase».
Finalmente, la dirigente se refirió al complejo escenario del comercio exterior. Explicó que, a pesar de que el mundo demanda alimentos versátiles y que sacian rápido como el huevo y el pollo, las exportaciones argentinas se encuentran cerradas por decisión del SENASA ante la aparición de casos de influenza aviar.
Esta barrera sanitaria provoca que la producción que originalmente se destinaba a los mercados internacionales quede circulando en el consumo interno.
Gallinger concluyó que, a pesar de tener la ambición de ser un país exportador y contar con procesos industrializados para producir huevo líquido o en polvo, el sector hoy debe lidiar con estas dificultades acumuladas. Reiteró la invitación al seminario para todos aquellos vinculados a la avicultura, prometiendo un espacio de debate dinámico sobre estos temas e intereses comunes.