El tren a La Picada sigue sin andar
La suspensión del servicio ferroviario a La Picada se originó por un socavón en un terraplén, lo que llevó a Trenes Argentinos a detener el servicio. El municipio de Colonia Avellaneda realizó reparaciones y puso maquinaria a disposición, pero tras la intervención de técnicos, el tren no volvió a operar.
No se han recibido respuestas claras ni fechas concretas de reanudación por parte de autoridades nacionales o provinciales, y la situación permanece sin resolución, a pesar de los reclamos de la comunidad y la colaboración de los municipios.
La suspensión del tren afecta gravemente a la comunidad, especialmente a las familias y estudiantes de la escuela Almafuerte. “Aproximadamente 80 familias dependían del tren para el traslado de los estudiantes. Muchas familias eligieron la escuela considerando la accesibilidad y el bajo costo del tren, que era fundamental para la organización diaria y la economía familiar”, explicó Yanina Vergara, mamá de un alumno de la escuela Almafuerte.
La alternativa del colectivo urbano “no es viable para muchos, debido a horarios poco accesibles y un costo significativamente mayor, llegando a 3.000 pesos diarios por estudiante, lo que resulta inviable para familias con varios hijos”, agregó.
Ante la imposibilidad de costear el transporte alternativo, la escuela Almafuerte incrementó la cantidad de estudiantes residentes, permitiendo que los alumnos permanezcan en la escuela durante la semana y regresen a sus hogares solo los fines de semana. Esta medida busca evitar la deserción escolar y garantizar el derecho a la educación, pero implica un cambio drástico en la vida de los estudiantes y sus familias.
La interrupción del servicio ferroviario es percibida como “una vulneración del derecho a la educación y a la igualdad de oportunidades”. El tren es considerado una herramienta de integración social y económica, facilitando el acceso a la escuela y mejorando la calidad de vida de la comunidad. La falta de respuesta y la demora en la reanudación del servicio generan en algunas personas la percepción de una decisión política orientada a eliminar el tren, afectando especialmente a los sectores más vulnerables.
La comunidad y las autoridades locales han manifestado que la solución depende de una decisión de los niveles nacional y provincial. El tren está listo para volver a funcionar, y la restitución del servicio es vista como esencial para restablecer derechos y oportunidades para los habitantes de la región.
La interrupción del servicio ferroviario afecta a numerosas familias.