El mensaje esperanzador de un entrerriano que recibió un trasplante de médula
A Hernán Percara le diagnosticaron leucemia hace más de un año. Le hicieron quimioterapia y estudios para determinar si alguno de sus tres hermanos podía ser donante de células. Esos estudios revelaron que él y una de sus hermanas eran histoidénticos en un 100%. La semana pasada fue operado en Córdoba y su evolución es buena. “Hay que saber que se puede, hay que ponerle garra nomás y confiar mucho en Dios”, le dijo al programa Vivir en Salud de Radio Costa Paraná.
A pocos días de un trasplante de médula, Hernán Percara evoluciona y permanece internado en el Hospital Privado Universitario de la ciudad de Córdoba, centro al que ingresó el 3 de junio pasado.
Desde allí habló con el programa Vivir en Salud, que conduce Marcelo “Bruja” Verón por Radio Costa Paraná (88.1), y aseguró que “hasta ahora vengo respondiendo bien”.
La enfermedad
“A mí me diagnosticaron leucemia hace más de un año y desde el día uno, por la clase de leucemia, el hematólogo me dijo que la solución, o la probable solución, era el trasplante de médula”, contó Percara –entrerriano de Chajarí–, y agregó que enseguida comenzó “con todos los procesos de quimioterapia que había que hacer para tratar de que la médula no tuviera más leucemia y así poder hacer el trasplante”.
“Tuvimos que hacer un estudio de compatibilidad para ver si alguno de mis hermanos –somos cuatro– podía ser donante, porque por ahí si yo no tenía donante a través de mis hermanos tenía que buscar uno, y es mucho más difícil conseguir alguien que sea de tu misma compatibilidad”, señaló.
Los estudios revelaron que él y una de sus hermanas eran histoidénticos en un 100%. Esto significa que el tejido del donante –en este caso la hermana– tiene compatibilidad de sus antígenos leucocitarios humanos (HLA) con los del tejido de la persona que recibirá el trasplante. “Fue una muy buena noticia para nosotros porque te da un mayor porcentaje de que el cuerpo no rechace el trasplante”, explicó.
En enero, Percara tuvo el alta médica en Concepción del Uruguay –donde se atendía– porque la enfermedad “había desaparecido de la médula y estaba ya apto para el trasplante”, comentó.
En marzo, sin embargo, la enfermedad “me volvió a atacar y ahí estuve haciendo otra vez quimioterapia, estuve con quimios por pastilla, porque era lo único que me quedaba por hacer” dado que la quimioterapia endovenosa se había vuelto ineficiente.
“Con otra quimio, otra vez de pastilla, la médula se pudo limpiar y, ahí sí, por suerte salieron todos los papeles, y me pude venir a trasplantar a Córdoba”, precisó.
– ¿Cómo es el proceso del trasplante en el caso de médula?
– Lo que yo necesitaba eran células buenas porque la médula lo que produce son células en la sangre. Mi hermana vino junto conmigo a Córdoba y mientras durante cuatro días yo hacía quimioterapia, ella tuvo que aplicarse un inyectable para poder generar más células.
El día del trasplante, a ella le conectan sus dos brazos a una máquina, como que si fuera a donar sangre. De un brazo le sacan la sangre y la máquina extrae las células que yo necesito. Todo lo demás se lo devuelven al otro brazo a ella. Ese proceso insume, más o menos, cinco horas.
A esas células las pasan por otra máquina, como para limpiarlas y hacerle no sé qué otra cosa, y ese mismo día me las trasplantan a mí, a través de un catéter, como si estuviera recibiendo sangre.
Por suerte salió todo bien.
– Y ahora estás hablando en la radio y dándole esperanza de vida a muchísimas personas diciendo que esto es totalmente posible.
– Yo dije siempre, desde el día uno, que lo importante era que había tratamiento, que tenía solución. La pasé mal mucho tiempo porque tuve neumonía e infecciones que fueron difíciles de superar.
Tengo mi familia, mis nenas, todo. Ahora, por ejemplo, hace pila que no las veo y son momentos difíciles, pero creo que la cabeza es muy importante en estos procesos.
El mensaje es que se puede y cuando uno tiene una enfermedad así o cualquier clase de enfermedad, creo que la cabeza es lo fundamental, es el 80% de todo. Hay que estar bien, estar acompañado, sobre todo por la familia, y tuve la suerte de que mi familia, mis amigos, la gente de Chajarí, me acompañó en todo momento. Eso es muy importante, pero hay que saber que se puede. Hay que ponerle garra nomás y confiar mucho en Dios.
El post-trasplante
– ¿Qué indicaciones te dieron los médicos para este post-trasplante?
– Por el momento prácticamente estoy totalmente aislado, sólo puedo recibir visitas un ratito a la tarde, con todos los cuidados necesarios.
Tengo que estar constantemente con desinfecciones, y después debo que tener mucho cuidado a no cortarme, a no caerme, porque al estar los valores todavía muy bajos puede producirse alguna hemorragia.
Me dijeron que en el post-trasplante podía tener fiebre, infecciones, distintas cosas, y hasta ahora no me apareció nada, así que vamos bien.
Me explicaron también que recién a los 15 días, más o menos, la médula se prende y empieza a generar células.
Hernán Percara permanece internado en Córdoba y evoluciona favorablemente luego del trasplante.