“El Estado argentino no puede delegar más la soberanía del lecho del río Paraná”, dijo el investigador Luciano Orellana

Luciano Orellano es integrante del Foro por la Recuperación del Paraná y autor de un libro que se titula “Argentina sangra por las barrancas del río Paraná”. Definió a la hidrovía Paraná-Paraguay como una autopista de más de 3.442 kilómetros de la cual se la van a licitar 1.238 kilómetros y el Estado no tiene una propuesta por lo cual termina siendo una licitación que terminará con renovarle contrato a la empresa belga en el dragado y balizamiento. “Como no hay una planificación del Estado, el control de la riqueza argentina está delegado a empresas extranjeras y llegamos a una licitación donde la propuesta del Estado no es ninguna”, denunció en diálogo con radio “Costa Paraná”. “En la ciudad de Rosario hay medio millón de pobres y nunca se produjo tanta riqueza, tanto maíz, tanta carne y tanta leche”, describió.

El autor dio una entrevista profusa en datos, y definió a la hidrovía como “una autopista de 3.442 kilómetros en la que ingresan 5.000 buques por año, que ingresan al corazón de América del Sur”.

Tras indicar que Brasil es el principal productor de soja del mundo, superando ahora a Estados Unidos, y que Paraguay es el quinto, a lo que se suma el movimiento sojero que genera Argentina, Orellano afirmó que toda esa producción se moviliza por el río Paraná.

No pasó por alto que el área incluye al Acuífero Guaraní, que es el segundo reservorio de agua dulce del mundo y luego dio precisiones sobre el movimiento económico que se produce en torno a la hidrovía. En ese punto indicó que por año en los puertos que nuclea el sur de la hidrovía bajan dos millones de camiones, bajan las barcazas e ingresan 250.000 vagones de trenes. “Lo que está en discusión es esa gran autopista de 3.442 kilómetros solo comparable con el Río Misisipi, como el Yangtsé, como el Volga, como el Rin, pero el río Paraná tiene cualidades únicas, y se puede navegar los 365 días del año”, observó.

Orellano recordó que hace más de 25 años que el control, administración, dragado y balizamiento del río está a cargo de la empresa belga Jan de Nul junto con la empresa argentina Emepa, y que todo “está vinculado a una cantidad de casos de corrupción”. “Los argentinos estamos frente a una oportunidad de poder recuperar el control de nuestro río Paraná, hacer su dragado y balizamiento. Está el vencimiento (de la concesión), frente a lo cual el gobierno ha hecho un anuncio importante, en su momento, de creación del Consejo Federal de la Hidrovía, acompañado con la creación de Hidrovía Sociedad del Estado, una empresa estatal con el 49 por ciento de participación de las provincias de los estados ribereños y el 51 por ciento de la Nación”, indicó en diálogo con el programa “Paracaidistas polacos”, de la radio pública de Paraná.

Se le preguntó al investigador si considera factible que el Estado pueda hacerse cargo de la tarea ante lo cual respondió: “son siete dragas que tienen un valor de 30 millones de dólares en el mercado internacional cada una. Son siete dragas de succión que no dragan todo el río en forma permanente sino que trabajan en sobre zonas críticas que tiene el río. No hay un problema de capital por lo cual el Estado argentino no pueda acceder a eso. Son siete dragas de succión y una de corte, en total el capital de la Jan de Nul son 250 millones de dólares y nosotros estamos en condiciones porque todo el recurso humano, técnico, científico y laboral, es argentino”, sostuvo para resumir que “no hay ningún impedimento para que la Argentina pueda tener el control y la administración”.

Para graficar dijo que un año de lo que produce la cosecha de soja equivale a lo que es el capital de la empresa belga que viene explotando el negocio.

Orellano es que un tercio de toda la cosecha se va en negro porque no hay ningún tipo de control y denunció que las cartas de porte están falsificadas y solo hay una autodeclaración jurada de mercadería que luego va a el río.

Hizo minuciosa descripción del negocio del dragado pero también de todo lo que nuclea el río. “Es una maquinaria con paraísos fiscales y múltiples mecanismos de defraudación con instrumentos legales e ilegales”, describió al hablar de puertos, traslados y no dudó en indicar que “Argentina ha perdido su soberanía comercial” y apuntó a Cargill, Bunge, Rocca, Dreifus, Vicentín, que son tapaderas de grandes firmas internacionales. “Estos tipos controlan el comercio, el río Paraná y el cambio monetario”, denunció.

“El Estado argentino no puede delegar más la soberanía del lecho del río Paraná”, dijo el investigador Luciano Orellana Luciano Orellano trazó una dramática descripción de la sangría de recursos nacionales que se pierde por la hidrovía del Paraná.
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