El drama del alcoholismo
El alcoholismo afecta tanto a quien consume como a sus familiares y entorno. En Paraná funcionan desde hace décadas Al-Anon, destinado a familiares y amigos de personas con alcoholismo, y Alateen, orientado especialmente a adolescentes. Son espacios gratuitos, anónimos y sin fines de lucro, independientes de partidos políticos y religiones.
Zoe –su nombre completo fue resguardado– relató, durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe por Radio Costa Paraná (88.1), que comenzó una relación a los 18 años, cuando el alcohol y las drogas estaban socialmente normalizados como parte de la diversión y la vida nocturna.
Con el tiempo, sin embargo, observó que el consumo de su pareja no se detenía y se había convertido en una rutina. La convivencia derivó en violencia física, psicológica y verbal, y ella terminó perdiéndose a sí misma mientras intentaba protegerlo y ayudarlo, incluso endeudándose para comprar alcohol.
Durante mucho tiempo creyó que esa vida sería permanente y que debía salvar a la otra persona. Su pareja llegó primero a Alcohólicos Anónimos y lleva un año sin beber, mientras ella continúa su propio proceso de recuperación emocional en Al-Anon. Comprendió que la forma de beber de una persona alcohólica afecta profundamente a quienes la rodean.
Aprendizajes
El grupo, remarcó, le permitió aceptar que no puede controlar las decisiones ni el camino de otras personas. Quienes crecen en hogares alcohólicos suelen asumir un papel de “héroes” y creer que pueden salvar a todos, pero cada individuo debe encontrar su propio proceso. También se promueve respetar la dignidad de todos y entender el alcoholismo como una enfermedad, no como un motivo para culpabilizar, que requiere atención “un día a la vez”.
Las reuniones no buscan culpables ni ofrecen soluciones mágicas. “Brindan escucha mutua, comprensión y acompañamiento sin juzgar. No es necesario llegar con respuestas ni saber qué decir: se comparten experiencias y se formulan sugerencias, no imposiciones”, señaló.
El anonimato protege a las personas involucradas y facilita expresarse con libertad. Actualmente, el espacio también recibe a familiares de personas afectadas por otras adicciones.
Reuniones y mensaje
Al-Anon se reúne los lunes, miércoles y viernes, de 19:30 a 21, en Buenos Aires 428, detrás de la iglesia San Miguel, en Paraná. La participación puede ser irregular, pero siempre hay alguien dispuesto a recibir a quienes llegan. El mensaje principal es que los familiares no están solos y que, mediante apertura, aceptación y escucha, pueden comenzar a recuperar su propia vida.