El día después de la histórica remontada de Lula en la segunda vuelta

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta y obtuvo su cuarta Presidencia, en una elección ajustada pero con una diferencia de unos cuatro millones de votos frente a Flávio Bolsonaro. El resultado sorprendió porque las encuestas daban ventaja al candidato opositor.

Lula había quedado detrás de Bolsonaro en la primera vuelta: pasó de alrededor de 53,5 millones de votos a más de 64 millones. Según el analista Mariano Saravia, fue “una remontada inédita en la historia electoral brasileña”. La participación observó, “ya había sido elevada en la primera vuelta, cercana al 80 %; el aumento de votantes entre ambas rondas no basta por sí solo para explicar el crecimiento de Lula. También debió captar votos de candidatos eliminados y de personas que habían apoyado a Bolsonaro o que cambiaron su voto”.

La campaña

La victoria, evaliuó, “pudo deberse tanto a la movilización de Lula como a errores y excesos de la campaña bolsonarista. En los debates, Lula se mostró más sólido y Bolsonaro quedó asociado a episodios que generaron rechazo: la confrontación con la madre de una niña asesinada por un policía al que Bolsonaro había defendido, una escena racista y alusiva a la esclavitud en Río de Janeiro, y el asesinato de un militante del Partido de los Trabajadores por un bolsonarista”. Esos hechos “pudieron funcionar como un límite para votantes que toleraban la agresividad política, pero no esos extremos”.

Saravia, además, destacó también “el esfuerzo personal de Lula, de 81 años, que recorrió el país y encabezó numerosos actos, y la movilización de militantes, más intensa que antes de la primera vuelta”.

La campaña digital, en tanto, cambió de estrategia. “Ante posibles bloqueos de cuentas, descentralizó la comunicación y trató a cada simpatizante como un agente de difusión. Jóvenes asesores impulsaron una red de personas que promovieron la candidatura en plataformas sociales”.

Bolsonarismo y alianzas

Una candidatura de derecha más moderada, como la del gobernador de São Paulo mencionada en la conversación, “quizá habría sido competitiva”, pero igualmente el analista dudó que hubiera vencido a Lula. Sostuvo que “moderarse supondría dejar de representar la esencia del bolsonarismo, del trumpismo o del mileísmo”. También señaló que Lula “no encarna una izquierda pura” y recordó que  “su vicepresidente, Geraldo Alckmin, es un neoliberal que ya lo había enfrentado electoralmente, y la coalición de Lula articula intereses de empresarios y trabajadores, ambos beneficiados durante sus gobiernos”.

Repercusiones

La elección se interpreta como “un freno a la extrema derecha y como una señal internacional”, y la victoria fortalecería “el multilateralismo y a los BRICS”-

Saravia también atribuyó importancia “a la resistencia frente a la injerencia estadounidense y al poder de las plataformas digitales”.

Para Argentina, en tanto, propuso tomar como referencia la organización y la estrategia electoral brasileñas. Remarcó, por último, mencionó que Javier Milei mantenía silencio y que Donald Trump había denunciado fraude.

El día después de la histórica remontada de Lula en la segunda vuelta El pueblo brasileño decidió que Lula siga cuatro años más en el Palacio de Planalto.
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