El biólogo Matías Blaustein afirmó que el manejo de las vacunas deja en evidencia la mercantilización de la salud mundial
El biólogo e investigador del Conicet Matías Blaustein consideró que hay que “discutir si la salud debe ser entendida como un derecho público o popular o ser un negocio”. “En medio de esta pandemia la salud es atendida como lucro, y en un contexto en el cual buena parte del planeta se ve conducida a la crisis, muchos sectores son llevados a la pobreza por las condiciones estructurales preexistentes, hay una serie de corporaciones que lejos de entrar en crisis son enriquecido más”, dijo en radio “Costa Paraná”.
Blaustein habló de “extractivismo del conocimiento”, y así definició “a esa manera de la cual el sector público termina trabajando para las empresas que se apropian del conocimiento y lo transforman en ganancias privadas”. Sostuvo que eso ocurre en muchos lugares, y también en la Argentina, con las universidades públicas y el Conicet, pero aludiendo al ejemplo de la vacuna contra el Covid, citó el ejemplo de Astrazeneca “que en realidad es la vacuna de Oxford, desarrollada en la universidad”. “Sin ir más lejos, en nuestro país podríamos estar hablando de la producción de la vacuna pública, y sin embargo estamos más tiempo hablando de qué pasó con las dosis de la vacuna que se desarrolló a nivel privado en el laboratorio de mAbxience, del Grupo Insud en acuerdo con Astrazeneca, entonces en todos lados aparece esta variable, donde la salud, lejos de manejarse a nivel público, se trabaja de manera privada y para el lucro de algunas pocas corporaciones”, agregó.
En el programa “Para empezar”, de la radio municipal de Paraná, el investigador indicó que también hay un negocio en la publicación del conocimiento, porque los investigadores tienen que pagar para publicar en las revistas científicas. “En términos generales, lo que producen las universidades y los institutos públicos de todos los países quedan a disposición de toda la humanidad y, efectivamente, lo que hacen las empresas públicas es utilizar ese conocimiento para transformarlo en un remedio o en una vacuna o en algo que va a poder vender”, sostuvo.
“Con inversión estatal sí se puede producir una vacuna”, dijo el científico y citó el ejemplo de Cuba, “donde se están desarrollando no una sino varias vacunas”. “En Argentina hay proyectos de vacunas, pero con un financiamiento insuficiente y una política de estado que hace que el país no apueste a la producción pública de medicamentos y vacunas y terminamos dependiendo de la llegada de vacunas de otros países”, comentó.
El entrevistado contó que con unos colegas suyos publicaron un artículo referido a la agenda de investigación en las revistas científicas y a quiénes son los actores principales, y “lo que llamó la atención es que varias empresas aparecen como coautora con las instituciones y universidades públicas a nivel mundial y en redes corporativas, y que el contenido de la agenda prioriza enfermedades más redituables, como el cáncer y quedan relegadas a enfermedades asociadas a países periféricos, como enfermedades virales”. “Lamentablemente -continuó- en estos últimos años se ha profundizado este modelo de mercantilización de la ciencia en lo que llamamos modelo científico hegemónico, que va de la mano de un modelo médico hegemónico que está cada vez más privatizado, más mercantilizado”.
El científico Matías Blaustein habló del “extractivismo del conocimiento”.