Dos miradas sobre la reforma laboral, uno de los temas centrales y polémicos que impulsa Milei
Alentado por su amplio triunfo del último domingo en las elecciones legislativas, el Gobierno nacional busca acelerar el debate –y el envío al Congreso– de los proyectos de ley de tres reformas que considera claves para su proyecto: la laboral, la impositiva y la previsional. Los abogados laboralistas Nahuel Altieri y Alfredo Britos, en entrevistas con radio Costa Paraná, dieron sus puntos de vista sobre la flexibilización laboral.
Con relación a la reforma laboral, acaso la primera que sea debatida en el ámbito legislativo, las ideas del oficialismo son ciertamente polémicas, y, por eso mismo, el debate será muy intenso.
Nahuel Altieri, abogado laboralista y profesor de la Universidad de Buenos Aires, durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y Pablo Lescano por Radio Costa Paraná (88.1), opinó que más allá de la victoria que obtuvo el Gobierno “va a necesitar aliados” para implementar las reformas.
– ¿Es factible en el mapa laboral disminuido, roto, que tiene hoy la Argentina pensar en una jornada laboral de 12 horas diarias y de 60 semanales? ¿No lo rompería aún más?
– Es la discusión de siempre. Nosotros tenemos un proyecto de ley sobre la mesa –digo nosotros los argentinos, yo no soy libertario– un proyecto que habla de jornadas de 12 horas, de vacaciones fragmentadas, de pago de indemnización en cuotas, de renunciabilidad –que es lo contrario a la irrenunciabilidad–, y por último, más allá del proyecto de ley, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, introdujo el concepto de salarios dinámicos, que es la negociación por productividad y por empresa.
Nosotros siempre hemos sostenido que la principal fuente de creación de empleo es la economía, no la legislación laboral. Y, por regla general, el trabajador siempre se encuentra en inferioridad de condiciones para discutir sus condiciones de trabajo, y esto es lo que hace que la legislación sea protectoria.
Una cosa es decir, hay que reformar, con la excusa de que hay normativas que tienen muchos años, lo cual es cierto, por lo que se puede modificar el texto siempre y cuando esas modificaciones no impliquen desprotección.
Porque, además, está la Constitución Nacional con el artículo 14 bis y tenemos los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, que es como la ONU para las cuestiones laborales. Y todas esas cuestiones, que están reguladas hace muchos años, tiene una razón de ser.
La jornada de 12 horas, ojo, sería en principio compensable, es decir, si un día trabajé más, otro día trabajo menos, y otra opción es un día no trabajo, que es el franco compensatorio. Y otra que ponen ellos son los institutos por retención, vamos a llamarlos, de talento. Es decir, hay mucha rotación, sobre todo en los sectores más jóvenes, porque a la gente no le alcanza los salarios que tiene para llevar una vida digna. De hecho, estamos con la paradoja de que tenemos trabajadores registrados, con todas las de la ley, y son pobres porque lo que ganan no les alcanza para cubrir la canasta básica alimentaria.
Entonces, lo que tenemos que lograr son las condiciones de trabajo para que las personas estén cómodas y felices en un empleo y no roten. ¿Por qué? Porque al empresario tampoco le sirve, porque un empresario, para que un trabajador le rinda, la curva de aprendizaje del trabajador en determinado tipo de trabajo le puede durar entre seis meses y un año. Es decir, para que aprenda todo lo que tiene que saber, para poder producir bien dentro de la industria, dentro del comercio. Y si el trabajador se va en ese tiempo, perdió plata capacitando a una persona que al final se cambió porque buscó otro trabajo donde ganar más.
– ¿Existe esa conciencia en el empresariado en términos generales? ¿Usted advierte que esto esté ocurriendo?
– El mundo ha cambiado mucho. Y acá lo que sucede es lo siguiente. Había una frase de alguien que decía que no hay trabajadores sin empresas y no hay empresas sin trabajadores. Esto es, tanto capital como trabajo tienen que convivir en armonía discutiendo seriamente, a través de los representantes que son las cámaras empresarias y los sindicatos, cuál es la porción de la productividad que va a ir para cada uno. Porque no se trata de otra cosa.
Y ahí tenemos que discutir qué tipo de sociedad queremos. El salario por productividad, que es lo que plantea Cordeo, está bárbaro si está bien aplicado porque nuestra Constitución Nacional, tenemos desde 1957 incorporada una cláusula que habla de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas con control de la producción y colaboración en la dirección.
Entonces, yo me pregunto si hoy los empleadores van a estar dispuestos a permitir que los trabajadores tengan acceso a los libros y al control de la producción y eventualmente a la colaboración en la dirección. Porque si pretenden bajarles el salario a los trabajadores en los momentos en que hay recesión, como ahora, van a tener que exhibir y documentar con fundamentos por qué efectivamente han perdido productividad y ganancia. Y, de la misma manera, cuando suba la productividad le van a tener que dar participación a los trabajadores.
Esto que por ahí, alguien puede considerar que es un pensamiento comunista, les digo en Alemania, la aerolínea de bandera, Lufthansa, reparte ganancias. Inclusive Mercado Libre, que es ultracapitalista, ultralibertaria y ultramileísta, su presidente reparte ganancias también entre ciertos trabajadores.
Por eso digo, lo importante acá no es la ley propiamente dicha sino la práctica. ¿Cómo vamos a implementar esto? Si lo vamos a implementar en una forma en que tengamos una sociedad que sea más equitativa, donde todos tengamos un punto de partida similar, y aquel que quiera trabajar más va a ganar más y aquel que quiera trabajar menos va a ganar menos pero siempre en un esquema justo y no abusivo vamos para adelante. El problema es cuando se malinterpretan estas cuestiones
– ¿Usted ve viable una transformación del mercado laboral a partir de este tipo de legislación? ¿O el mercado laboral cambiará en tanto cambie la relación del capital y el trabajo?
– Hay cuestiones que en el proyecto de ley no están mal, pero son las más pequeñas Es decir, dar claridad sobre qué es un beneficio social y qué es remunerativo, que los certificados médicos tengan algún tipo de auditoría, por ejemplo.
Aquí, sin embargo, el problema es que si la auditoría la ponen en un médico designado por el Ministerio de Capital Humano, que son los mismos de las comisiones médicas a las que va el trabajador con el brazo partido y le ponen cero incapacidad ,vamos a tener un problema. Si, en cambio, hay un comité tripartito con un médico del Estado, uno de la empresa y uno del sindicato ahí vamos a tener un dictamen más ecuánime sobre la validez del certificado médico.
Más opiniones
El abogado laboralista Alfredo Britos, por su parte, durante una entrevista con el programa Carrusel Público, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina y Martín Echagüe por Radio Costa Paraná (88.1), habló de la propuesta del senador nacional electo Joaquín Benegas Lynch de instrumentar una reforma laboral similar a la de Singapur –que no muchos conocen– y consideró que “primero hay que ver si este personaje (Benehgas Lynch) nos toma de ingenuo, de ignorantes, y no sé qué pretende al decir lo que dijo y tirar este ejemplo exótico de lo que ocurre en Singapur en una sociedad como la nuestra”. “Lo que hay que tener presente, y yo le recomendaría a este legislador que tiene una responsabilidad del pueblo, que lo ha elegido democráticamente, que eso no le da vía libre para tirar globos de ensayo posponiendo lo que tiene que ver a la ciudadanía en materia de los derechos sociales, pero derechos sociales, no en el sentido de los sindicatos, sino que estamos hablando acá de personas con capacidades diferentes, de trabajadores que no están en condiciones dignas de prestar servicio”, agregó.
Britos, a modo de ejemplo, citó la situación laboral en el sector rural “donde hay marginalidad y una falta de educación, de formación y de representatividad de los derechos de esas personas, cómo pueden (los trabajadores rurales) entablar cara a cara con un propietario para decirle, quiero ganar tanto dinero con tales condiciones y tanta cantidad de horas. Evidentemente, eso es desconocer ampliamente las razones de la existencia del derecho al trabajo”.
– ¿Hay una industria del juicio laboral como sostienen el Gobierno? ¿A usted le toca, por ejemplo, hacer eso?
– No conozco, en 23 años de profesión, una empresa que haya cerrado por un juicio laboral. Sí hay reclamos, sí hay situaciones económicas que complican, pero que haya cerrado una empresa por juicios laborales, no.
Sí hay cierres por situaciones económicas y porque no hay poder adquisitivo, no hay mercado, no se vende, o bien porque la producción se sustituye por la importación. Eso sí conozco.
¿qué pasa con la actual ley laboral? ¿Usted considera que hay algunos puntos que deberían observarse? Nosotros mencionábamos hoy, muchos de eso de esto lo hemos vivido nosotros, ¿no? Los empresarios que, por ejemplo, retienen lo lo el concepto de de lo previsional, del aporte previsional, del aporte sindical, del dos por ciento que es obligatorio, que no lo pagan y que el empleado cuando dice, ¿por qué mi paritaria no avanza? Y va y pregunta en el sindicato y te dicen, ¿vos nunca estuviste afiliado acá y no no tenemos representatividad con respecto a tu trabajo, pero sí tu empleador te lo descontó? O cuando se negocian categorías que no son las correspondientes,
– ¿Qué puntos flacos tiene la ley laboral hoy y de qué manera se puede cumplir?
– Toda reforma real, que se condiga con el derecho del trabajo, debe ser progresiva y protectoria. ¿Por qué? Porque la Constitución nos lo indica. Tanto el artículo 75, inciso 18, como el 14 bis, y los tratados internacionales con jerarquía constitucional hablan de progresividad, con inclusión y justicia social y protegiendo los derechos de los trabajadores. Entonces, desde ahí para abajo, todo lo que venga en materia de proyectos, si es regresivo, si no protege los derechos de los trabajadores –que son las personas más vulnerables en el contrato de trabajo– es de dudosa o cuestionable constitucionalidad.
Si nosotros pensamos que eliminando derechos de los trabajadores se va a solucionar la cuestión social, la exclusión, la falta de ingresos, estamos muy equivocados.
Lamentablemente ya tuvimos experiencias en ese sentido, pero ahora esto viene catalizado y acelerado por estos personajes que están en el poder y que, si no recapacitan, van a perder el capital democrático que han adquirido y han parcialmente revalidado en esta última elección.
La reforma laboral será uno de los temas más discutidos en el próximo Congreso.