Desde Farer analizaron la realidad productiva del campo y de la economía argentina
Sergio Dalcol, el presidente de la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos, respaldó durante la inauguración de la exposición de Gualeguaychú el ordenamiento macroeconómico, la regulación de las cuentas fiscales y la apertura de nuevos mercados para las exportaciones.
El presidente de la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer), Sergio Dalcol, durante una entrevista con el programa Buen Día, que conducen Carlos Matteoda, Alejandro Abero y Marta Segovia por Radio Costa Paraná (88.1), consideró que existe un reacomodamiento general de la economía y del sector agropecuario, aunque con fuertes fricciones entre quienes buscan avanzar por un camino productivo y quienes impulsan medidas que terminan elevando los costos.
Remarcó que la economía no es una cuestión meramente teórica. “La incertidumbre política y las disputas internas afectan las decisiones de inversión, la generación de empleo, el acceso al crédito y la expansión de las cadenas productivas”. Por eso pidió que el clima político no provoque “tormentas innecesarias” que impidan aprovechar el nuevo marco económico.
Tipo de cambio y producción agropecuaria
Dalcol explicó que durante años el campo enfrentó “tipos de cambio elevados acompañados por retenciones, tipos de cambio diferenciales y esquemas específicos –como los llamados “dólar soja” o “dólar novillo”– que fragmentaron la actividad y dificultaron la planificación”. Según su visión, el actual Gobierno liberó parcialmente la comercialización internacional y estableció un tipo de cambio más razonable, aunque posiblemente inferior al que reclamaría el sector, porque utiliza el dólar como ancla para contener la inflación.
Aclaró que no pretende presentar esa estrategia como “la única receta económica” ni afirmar que sea “completamente correcta”, pero sostuvo que el campo “debe adaptarse, como lo hizo durante décadas frente a políticas cambiantes”. En ese proceso, recordó, “se perdieron productores y muchos campos cambiaron de manos, aunque el sector mantuvo su actividad y capacidad de resistencia”.
Impacto desigual
Dalcol reconoció que el esquema actual “puede perjudicar a otros sectores”, especialmente a la industria, mientras el agro se beneficia de ciertas condiciones internacionales y de su perfil exportador. Sin embargo, afirmó que “ese impacto debería atenuarse mediante políticas que permitan reconstruir la industria y crear empleos genuinos, sin regresar a mecanismos improductivos ni a un proteccionismo cerrado”.
Defendió “una protección selectiva y temporal” de la producción nacional, pero rechazó “impedir completamente las importaciones”. El aislamiento, sostuvo, terminó generando “productos caros, obsoletos y sin incentivos para mejorar”. Como ejemplo mencionó que el campo utilizó durante décadas maquinaria muy antigua, mientras en otros países los equipos se renuevan cada cuatro o cinco años. La modernización tecnológica “aumenta la eficiencia, impulsa la fabricación local competitiva y genera un círculo virtuoso de inversión y empleo”.
Inflación, dólar y costos
Ante las críticas al “dólar barato” y a la inflación medida en dólares, Dalcol señaló que el campo “no busca acumular divisas, sino que necesita capital y financiamiento para recomponer su base productiva”. Indicó que la producción ganadera mantiene prácticamente “la misma cantidad de cabezas que hace 80 años” y que “recuperar el crecimiento demandará muchos años”.
Defendió anclar las variables económicas al tipo de cambio para evitar la expansión monetaria y reducir la inflación, porque “la inflación termina afectando a la mayoría de la población”. No obstante, reconoció que las consecuencias negativas sobre la industria y otros sectores “deben compensarse con medidas de transición”.
Diálogo político
Dalcol cuestionó “las actitudes provocativas” que profundizan la grieta social y pidió “reemplazar la confrontación por diálogo concreto entre Gobierno e industria: identificar problemas, revisar normas y acordar soluciones competitivas”. Rechazó tanto “el amiguismo empresarial como la protección permanente de industrias incapaces de competir”, pero también negó que el campo “pretenda prosperar a costa del resto del país”.
Sergio Dalcol, presidente de la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos.