De prepararse para ser rey en Ghana a servir como religioso en Entre Ríos: la increíble historia de “Pancho” Boamah
En el aire de Radio Costa Paraná, durante el programa Ruido de Mate, se dio a conocer una de esas historias que acortan los más de 8.000 kilómetros que separan a África de Argentina. Francis Boamah —a quien en nuestro país rápidamente apodaron “Pancho”— llegó desde Ghana como misionero de la congregación del Verbo Divino […]
En el aire de Radio Costa Paraná, durante el programa Ruido de Mate, se dio a conocer una de esas historias que acortan los más de 8.000 kilómetros que separan a África de Argentina. Francis Boamah —a quien en nuestro país rápidamente apodaron “Pancho”— llegó desde Ghana como misionero de la congregación del Verbo Divino (verbitas) y recientemente fue ordenado diácono en la Parroquia San José de Crespo.
Detrás de su vocación religiosa, sin embargo, se esconde una decisión de vida extraordinaria: renunciar al trono tradicional de su comunidad natal para consagrarse al servicio espiritual.
Un linaje real y el peso del destino
Nacido en la región Ashanti y criado en la capital ghanesa, Francis proviene de una familia de linaje real donde la tradición dicta que la sucesión del líder recae en la segunda generación. Al ser su abuelo el rey, a los 11 años comenzó un riguroso proceso de formación con sus tíos: talleres de oratoria pública, mediación neutral de conflictos y aprendizaje sobre liderazgo comunitario para asumir la corona en el futuro.
A la par, su padre deseaba que siguiera sus pasos en las ciencias económicas y la contabilidad. Sin embargo, su cercanía con la Iglesia —acompañando a su madre devota y colaborando como monaguillo— despertó en él una vocación distinta.
“Todo eso no me daba la felicidad interior que yo buscaba”, confesó Francis al recordar el momento en que decidió romper mandatos familiares y culturales para ingresar a la vida religiosa. La determinación no fue sencilla: al apartarse de la línea sucesoria, alteró el rumbo dinástico de su propia familia.
Misión, estudio y la llegada a Entre Ríos
Siguiendo el carisma misionero y el voto de obediencia de los verbitas —congregación fundada por San Arnoldo Janssen con fuerte arraigo histórico en la provincia de Entre Ríos—, Francis aceptó el destino que le asignaron: Argentina.
Llegó al país en 2022 sin hablar español. Tras seis meses intensivos de estudio del idioma en Buenos Aires, cursó Teología en la Universidad Católica de Córdoba y realizó misiones pastorales en diferentes provincias, hasta radicarse en la localidad entrerriana de Crespo. El pasado sábado, junto a su compañero ghanés Augustine Langindome, recibió el orden sagrado del diaconado de manos del arzobispo de Paraná.
El mate, las tonadas y la cercanía entrerriana
Adaptarse al país no solo implicó el idioma y la gastronomía local, sino también incorporar costumbres profundamente arraigadas como el mate, una práctica que en Ghana no existe.
“Más allá de la bebida, lo que más me atrajo del mate es el hecho de compartir: con la familia, con los amigos, para charlar y encontrarse”, reflexionó Francis, quien también bromeó sobre las expresiones criollas y los acentos regionales que fue descubriendo desde Córdoba hasta el Litoral.
Al ser consultado sobre qué huella desea dejar durante su camino pastoral en Argentina, el joven religioso sintetizó su propósito con sencillez:
“Yo quiero ser Pancho. Cada uno tiene un don particular; mis padres siempre me decían que tengo una sonrisa contagiosa. Quiero sonreír en las pequeñas cosas y hacerlas con mucho amor”.
RUIDO DE MATE
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