De Paraná a Israel: el crudo relato de un joven que vive bajo la amenaza de los misiles
Juan Altamirano, un paranaense radicado en Israel, compartió los desafíos de convivir con el conflicto bélico en Medio Oriente junto a su esposa y su pequeña hija de un año.
En un contexto de máxima tensión entre Irán e Israel, su testimonio revela la compleja cotidianidad de quienes deben buscar refugio en cuestión de minutos. La vida en la zona de conflicto está marcada por la tecnología y la rapidez de respuesta. Juan explica que dependen de aplicaciones móviles y sirenas estratégicas en la ciudad que anuncian el peligro.
El tiempo para resguardarse es mínimo: si el ataque proviene de la Franja de Gaza, cuentan con apenas 5 minutos, mientras que si se origina en el norte, desde el Líbano o Irán, el margen se extiende a unos 10 o 15 minutos. Esta realidad ha transformado los hábitos más básicos.
«Uno ya tiene que contar con estar vestido, agarrar lo primero que tiene y bajar», relató en diálogo con Ruido de Mate, respecto a la necesidad de estar listos incluso durante la noche.
Las salidas al supermercado se realizan en el menor tiempo posible, siempre identificando el refugio más cercano, mientras que las comunicaciones suelen verse afectadas por la saturación de las redes ante los bombardeos.
A pesar de que el Estado israelí ofrece asesoramiento ante estas situaciones límite, la barrera idiomática representa un obstáculo adicional para los nuevos inmigrantes.
Juan señala que, al hablar un hebreo básico e inglés, resulta frustrante intentar acceder a los beneficios de contención estatal, por lo que el apoyo principal reside en el núcleo familiar.
A pesar del miedo lógico que genera ver misiles surcar el cielo desde su ventana, Altamirano descarta, por el momento, la posibilidad de regresar a la Argentina. Su análisis es contundente al comparar ambas realidades: «En Argentina tenemos una guerra económica y acá tenemos otro tipo de guerra».
Según explica, fuera del conflicto bélico, Israel le ofrece una calidad de vida, acceso a bienes y una estabilidad que no encontraba en su país natal.
Mate, fútbol y el vínculo con Paraná
Lejos de sus raíces, Juan mantiene vivas las costumbres entrerrianas. Sigue consumiendo mate y asado, productos que se consiguen con facilidad en la zona, y se mantiene informado a través de los canales de noticias de Paraná.
Hincha de Patronato, sigue pendiente del clima de su ciudad mientras espera que la violencia cese pronto para recuperar la normalidad de su vida en el extranjero.