«De la promesa a la desolación»: Gustavo Nahmías analiza el violento ocaso del último Perón
El doctor Gustavo Nahmías, sociólogo y profesor de pensamiento social latinoamericano en la UBA, presentó su libro El último año de Perón, de la promesa a la desolación, una obra que indaga en el periodo crítico que va de 1973 a 1974. Este lapso concentra todas las tensiones internas del movimiento, marcadas por un estado de salud crítico de Perón y una violencia política que terminó desbordando cualquier intento de pacificación nacional.
Para Nahmías, Perón regresó al país con la idea de generar un ordenamiento constitucional, pero se encontró con que las pasiones internas ya estaban «desatadas». El propio Perón había «inflado esas pasiones» durante su exilio y que, al volver, sobredimensionó sus capacidades de arbitraje.
«Él pensaba que desaparecidas las causas desaparecían las consecuencias», analizó sobre el fin del gobierno militar y el inicio de una etapa donde dos proyectos políticos antagónicos revelaron sus diferencias irreconciliables.
Uno de los puntos más novedosos del trabajo de Nahmías es su teoría sobre la naturaleza del peronismo. Ante la pregunta recurrente sobre si el movimiento es de izquierda, derecha o centro, el autor propuso que el concepto mismo de conducción es la verdadera ideología.
«La conducción en sí misma», definió el sociólogo, argumentando que esto explica por qué la historia argentina ha tenido expresiones tan disímiles como el menemismo o el kirchnerismo bajo una misma etiqueta.
Esta lógica de mando vertical fue el eje del conflicto con la juventud peronista y montoneros. Según Nahmías, las organizaciones armadas tuvieron una pretensión desmedida de co conducción, llamándose a ser una vanguardia dentro del movimiento.
«El concepto mismo de conducción política en el peronismo no admite un espacio de deliberación», aclaró el profesor durante su participación en el programa En el Dos Mil También, para explicar por qué el choque con la tendencia revolucionaria era inevitable.
Montoneros y la anécdota de la escalera
El autor relató un episodio emblemático ocurrido en Madrid tras el triunfo de Cámpora, cuando Mario Firmenich y otros referentes de montoneros le hicieron sugerencias para el gabinete. Nahmías rescató una anécdota que Perón les contó para marcar territorio.
El relato hablaba de un niño llamado Samuel que, al cumplir trece años, fue instigado por su padre a subir una escalera para buscar un regalo. Cuando el niño estaba arriba, el padre movió la escalera y Samuel cayó al piso. «Eso es para que aprendas a no confiar ni en tu propio padre», fue la moraleja del líder.
Para el entrevistado, este relato ilustra que montoneros nunca conoció realmente a Perón ni su formación militar en la escuela de guerra.
Consideró que la juventud quedó empacada en el concepto de guerra popular revolucionaria y no pudo visualizar el nuevo contexto de época. Nahmías describió este proceso como una militarización expansiva de la organización, donde hubo cada vez menos política y cada vez más lógica bélica.
Nahmías fue muy preciso al datar el inicio del terrorismo estatal y la actuación de la Triple A. Aclaró que, aunque suele asociarse exclusivamente con el gobierno de Isabel Perón, el primer atentado con sello de la Triple A ocurrió en noviembre de 1973 contra Hidalgo Solá, cuando Perón todavía vivía.
No obstante, el autor marcó una separación tajante con el golpe de 1976. Explicó que la dictadura militar ejerció una sistematicidad inusitada, repartiendo la geografía nacional para la represión y la desaparición, algo que no tiene punto de comparación con la violencia previa.
Sobre la figura de López Rega, el sociólogo matizó la teoría del cerco que sostenía la juventud peronista de la época. «Yo creo que ellos no lo conocían a Perón», insistió, rechazando la idea de que el líder fuera un rehén de su entorno. Para Nahmías, el clima de violencia era generalizado y el Estado de derecho ya sufría una enorme subestimación por parte de todos los actores políticos, quienes no valoraban la democracia liberal representativa.
Ezeiza, Rucci y el Documento Reservado
El libro identifica la masacre de Ezeiza el 20 de junio de 1973 como la puntada inicial de la confrontación abierta entre la izquierda y la derecha peronista.
Sin embargo, el punto de no retorno fue el asesinato del secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, apenas cuarenta y ocho horas después del triunfo electoral de Perón con el sesenta y uno por ciento de los votos. Nahmías definió este crimen como un mensaje clarísimo de montoneros que desató una espiral de venganza inmediata.
Como respuesta al asesinato de Rucci, la patota sindical ametralló a un militante de izquierda de apellido Grimberg. Poco después, apareció el Documento Reservado que Nahmías analizó en su investigación anclada en el diario La Opinión.
Ese texto ordenaba el cercenamiento de todo vestigio marxista que quisiera imponerse dentro del movimiento. «El documento reservado venía a hacer el ordenamiento contra todo vestigio marxista», puntualizó el sociólogo sobre el inicio de la purga interna.
Nahmías también situó el último año de Perón en el marco del golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende en septiembre de 1973.
Señaló que Perón funcionaba como un freno a ciertas políticas sobre la región, en un caldo de cultivo que venía del Cordobazo y una sucesión de golpes militares previos en Argentina. El autor concluyó que el fracaso de aquel periodo se explica en gran parte por el desprecio a la democracia que caracterizó a la época.
El libro «El último año de Perón» fue publicado en noviembre del año pasado por Eudeba, la editorial de la Universidad de Buenos Aires. Nahmías, quien actualmente se desempeña como profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, confirmó que realizará la presentación oficial de su obra en la próxima Feria del Libro en el mes de abril.