«De 7 a 18»: la historia de Cristian, el sodero que mantiene viva la mística del sifón

En el marco del Día del Sodero, Cristian, un trabajador con cinco años de experiencia en el rubro, compartió los pormenores de su oficio diario recorriendo las calles de Paraná. Se definió como un «sodero feliz», representa a la Sodería Isam y relató que su jornada comienza muy temprano cargando las camionetas para iniciar el reparto habitual. Recordó su primer día y a quienes le enseñaron el recorrido y los secretos del reparto.

Cristian detalló los cambios técnicos que ha sufrido el producto con el paso del tiempo, señalando que actualmente el sifón es de plástico, reemplazando al antiguo envase de vidrio con enrejado. Respecto al consumo, afirmó que la gente sigue comprando soda, destacando que en zonas como San Agustín las ventas se mantienen firmes.

Sin embargo, reconoció que la venta de agua ha crecido significativamente por encima de la soda, debido a que las personas la eligen más por problemas de salud como la gastroenteritis.

Sobre el uso que le dan los clientes, el sodero observó que la mayoría la utiliza para acompañar jugos, aunque también se mantiene la tradición de usarla para «cortar» el vino.

Cristian, quien también es consumidor de soda, marcó una diferencia técnica entre el producto industrial y el hogareño: explicó que la soda de sodería es distinta porque el envasado y las máquinas industriales le otorgan una presión de gas al sifón que las máquinas hogareñas no logran alcanzar.

Precios, logística y la relación con el vecino

En cuanto a los costos actuales, el trabajador informó que el precio de una soda de un litro y cuarto (o litro y medio según el envase) es de 1.000 pesos.

Sobre la dinámica de entrega, explicó que la modalidad varía según el cliente: algunos dejan la canastita con los envases vacíos en la puerta para el recambio, mientras que a otros debe golpearles la mano o la puerta para realizar la transacción.

Cristian describió su rutina como intensa, entrando a trabajar a las 7 de la mañana y regresando a la sodería recién a las 6 de la tarde tras recorrer numerosos barrios y cuadras.

A pesar de la carga horaria, destacó que lo mejor de su empleo es el compañerismo, resaltando que desde el dueño hasta el último empleado «tiran todos para el mismo lado».

En su relación con los clientes, afirmó que intenta mantener siempre una buena perspectiva matutina, dejando los problemas personales en casa para recibir a la gente con una sonrisa, tal como ellos lo reciben a él en la mayoría de los casos.

Cambios generacionales y visión del barrio

El entrevistado fue tajante al analizar quiénes son los consumidores actuales: aseguró que quienes toman soda son mayoritariamente las personas grandes, mientras que los jóvenes son muy pocos y prefieren volcarse hacia las gaseosas.

Confirmó además que, aunque los materiales cambiaron, el mecanismo de la palanquita y el clásico ruido del sifón se mantienen idénticos tras años de historia.

La entrevista se realizó en la inaugurada Plaza Borges, lugar que Cristian calificó como «espectacular». Señaló que la remodelación le dio otra perspectiva al barrio, ya que antes el lugar daba «amargura» al pasar y ahora los chicos tienen un espacio cerca sin tener que trasladarse hasta la Plaza Sáenz Peña.

El sodero conoce la zona a la perfección, ya que vive desde los 6 años en el Barrio 3 de Febrero, cerca de las calles Galán y Virasoro.

Cristian dedicó un espacio para agradecer a quienes sostienen su esfuerzo diario, mencionando especialmente a sus hermanas, su cuñado y a su patrón, Santiago López, destacando que funcionan como una gran familia.

Al ser consultado sobre por qué brindaría en su día, el sodero eligió brindar simplemente por el hecho de «tener trabajo» y por el día a día, valorando la buena relación que mantiene con sus empleadores y la comunidad.

Finalmente, respecto a los mitos y chistes que rodean a su profesión sobre su supuesta fama de «románticos», Cristian admitió entre risas que esos comentarios siempre le llegan, pero los toma como parte de la cultura popular de su oficio