¿Cómo trabaja el Municipio ante la llegada de El Niño?
La inminente llegada del fenómeno de El Niño –el evento climático natural que consiste en el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental frente a las costas de Sudamérica– hace que muchos se pregunten cómo se prepara la ciudad ante el incremento de la cantidad de lluvias que se pronostican y que ocasionarán el aumento del nivel de agua de ríos y arroyos.
La secretaria de Recursos Hídricos y Gestión Ambiental de la Municipalidad, Mayra Collante Wojcicki, explicó la variación del caudal del río Paraná afecta principalmente la toma de agua y la turbidez. “Las crecidas y bajantes bruscas pueden modificar la corriente de sedimentos y elevar la cantidad de insumos necesarios para potabilizar el agua, aumentando los costos. Además, el movimiento del río puede alterar el lecho y desplazar arenas, sometiendo a mayores esfuerzos a las bombas y a la infraestructura de captación”, señaló la funcionaria en declaraciones al programa Ruido de Mate, que cnducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe y Julio Galera por Radio Costa Paraná.
Como medida preventiva, subrayó, la Municipalidad de Paraná inició el proceso administrativo para dragar el sector cercano a la toma, con el objetivo de facilitar el funcionamiento de las bombas y reducir riesgos operativos.
Pérdidas de agua e infraestructura
El cálculo tradicional considera un consumo teórico de 200 litros por habitante por día; al utilizar una estimación de 250 litros, se determinó que el sistema presenta pérdidas superiores al 40%. Aunque el rango internacional habitual se ubica aproximadamente entre 20% y 40%, en ciudades fluviales ese nivel puede ser real y debe asumirse para planificar inversiones.
Las pérdidas no siempre son visibles en la calle. Muchas se escapan subterráneamente hacia arroyos, desagües pluviales o cloacas. Un conducto de 200 milímetros que pierde hacia un pluvial puede equivaler aproximadamente a 25 pérdidas domiciliarias visibles. Durante intervenciones en la zona centro-norte de la ciudad se detectaron dos caños de 250 milímetros y uno de 200 milímetros con pérdidas hacia pluviales, recuperándose un volumen significativo de agua. Como resultado, durante el invierno se logró apagar cada noche una bomba de un centro distribuidor, algo inédito para la ciudad.
Micromedición
La secretaria, además, señaló que menos de 10.000 partidas tendrían medidores, por lo que la ciudad carece de información precisa sobre el consumo de cada hogar. La micromedición permitiría distinguir entre consumo real y pérdidas del sistema. Con tecnologías actualizadas, Obras Sanitarias tendría capacidad para controlar toda la ciudad en un bimestre. Se trabaja en una solución tecnológica para implementar este sistema de manera más amplia.
Riesgos geotécnicos
Entre Ríos posee arcillas expansivas, capaces de absorber agua, expandirse y luego contraerse de forma desigual. Tras varios años de sequía, el exceso de lluvias asociado a El Niño puede modificar la humedad del suelo y generar asentamientos diferenciales: distintos sectores de un mismo terreno pueden expandirse o asentarse en momentos y magnitudes diferentes.
Este fenómeno puede provocar recalces, asentamientos de viviendas y fisuras en dinteles, paredes y otros elementos estructurales, incluso en días sin lluvia inmediata. “La población debe prestar atención preventiva a grietas, movimientos de estructuras y filtraciones, ya que la alternancia entre sequía y exceso hídrico puede agravar los daños”, advirtió.
Mayra Collante Wojcicki, secretaria de Recursos Hídricos y Gestión Ambiental.