¿Cómo afecta la falta de sol en la salud de las personas?
La ausencia prolongada de luz solar afecta el estado de ánimo y diversas funciones del organismo. Los seres humanos, como seres vivos, están regulados por ciclos circadianos que dependen de la luz y las estaciones. Durante el día y la noche no funcionan del mismo modo los sistemas cardiovascular, inmunológico, respiratorio y nervioso. La luz diurna activa procesos químicos necesarios para mantener el equilibrio corporal y psicológico.
Cuando falta sol durante períodos extensos, algunas sustancias y funciones biológicas “no se activan adecuadamente”, explicó el médico psiquiatra Carlos Berbara, a propósito de tantas jornadas sin sol, agregó que “la humedad elevada también puede alterar mecanismos antiinflamatorios regulados por la interacción entre el sistema nervioso y el inmunológico, generando dolores, rigidez, dificultades de movimiento y molestias físicas que terminan afectando el ánimo”.
Actividad, alimentación y hábitos
La actividad física puede compensar parcialmente estos efectos, aunque resulta más difícil realizarla cuando el clima desalienta salir y existen limitaciones económicas. Gimnasios bien iluminados, clubes o piscinas climatizadas son alternativas útiles, pero no siempre accesibles, agregó el profesional.
Una buena nutrición, remarcó, “mejora la respuesta biológica y ayuda a compensar parte de la alteración de los ciclos circadianos, aunque las dificultades económicas dificultan incluso el acceso a alimentos básicos y de calidad”.
También es recomendable salir al aire libre aun con cielo nublado porque “la radiación solar atraviesa las nubes y puede contribuir a regular el ciclo circadiano. Caminar para hacer mandados o trasladarse permite incorporar movimiento y exposición ambiental”.
Berbara, durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Venturini, Marcelo Medina, Martín Echagüe y Julio Galera por Radio Costa Paraná (88.1), señaló que conviene “reducir el tiempo frente a pantallas, cuyo uso excesivo se intensifica al permanecer en casa, y recuperar actividades como leer libros impresos, escuchar música, conversar y reunirse con personas agradables. El contacto social y el disfrute compartido son importantes, porque la soledad perjudica la salud mental”.
Depresión y tratamientos
La prolongación de los períodos sin sol está provocando más consultas por decaimiento, depresión y recaídas en alteraciones afectivas estacionales. Incluso personas que atravesaban otros inviernos con tratamientos eficaces presentan nuevamente síntomas, y aumentaron las consultas iniciales por problemas emocionales.
Los ansiolíticos están indicados para situaciones puntuales, generalmente en dosis bajas y durante períodos breves. Actúan sobre el sistema gabaérgico, que funciona como un mecanismo de freno del sistema nervioso central; entre los más conocidos están el clonazepam, el alprazolam y el diazepam. “Su uso prolongado puede generar efectos adversos”, advirtió, por lo que “en muchos casos se prefieren medicamentos que actúan sobre el sistema serotoninérgico y pueden utilizarse durante más tiempo bajo supervisión profesional”.
Clima, cultura y terapia lumínica
El ambiente influye tanto en el estado de ánimo como en las costumbres y culturas. “Las sociedades con abundante luz solar desarrollan condiciones de vida y expresiones culturales diferentes de aquellas ubicadas en regiones nórdicas, donde la oscuridad estacional es extensa”, comentó Berbara.
En lugares con poca luz natural “se utilizan terapias lumínicas para estimular mecanismos periféricos relacionados con la piel y contribuir a la regulación del ciclo circadiano. Estas alternativas buscan suplir parcialmente la exposición solar que no está disponible de manera natural”.
Crisis social y salud mental
La falta de sol es solo una parte de un problema más profundo. El aumento de la pobreza, la desnutrición, la vida en la calle y la búsqueda de comida en basurales “deterioran simultáneamente la salud física y mental”. Quienes no pueden alimentar a sus familias, atender la salud de sus hijos o garantizarles educación enfrentan “sufrimiento permanente y una profunda incertidumbre “sobre el futuro. Esta situación afecta también a la infancia y pone en crisis la salud psíquica de toda la comunidad.
Carlos Berbara, médico especialista en salud mental.