Comedores escolares: nutricionistas reiteraron las críticas al nuevo sistema de provisión de alimentos
No niegan que el sistema anterior tuviera deficiencias ni que pudieran haberse producido irregularidades. Cuestionan que se generalicen acusaciones sin información verificable y sostienen que los eventuales problemas previos no justifican aceptar un nuevo sistema que tampoco ha sido evaluado técnicamente.
La administración del gobernador Rogelio Frigerio decidió reemplazar el esquema descentralizado de desayunos y meriendas escolares por un sistema tercerizado mediante la empresa Teknofood. Antes, las escuelas —aproximadamente 950— recibían fondos a través de tarjetas administradas por sus directivos, quienes compraban localmente los alimentos para los estudiantes. El nuevo modelo introduce desayunos y meriendas basados principalmente en productos secos, budines, viandas y otros alimentos industrializados, en lugar de alimentos frescos y naturales.
Ante esta decisión oficial se levantaron voces criticas que salieron a cuestionar la medida al punto que el tema legó a la Justicia.
La presidente del Colegio de Nutricionistas de Entre Ríos, Josefina Martínez Garbino, durante una entrevista con el programa Buen Día, que conducen Carlos Matteoda, Alejandro Abero y Marta Segovia por Radio Costa Paraná (88.1), comentó que “una vez que tomamos conocimiento de la medida, lo primero que hicimos como institución, porque es lo que corresponde, fue solicitar información. Nosotros somos un colegio creado por ley, por lo tanto, consideramos que podemos solicitar la información de por qué se decidía hacer este cambio. Pero, sobre todo, porque nosotros, como nutricionistas, somos los profesionales que tenemos el conocimiento técnico de realizar y de aplicar políticas alimentarias, de decidir sobre comedores escolares, sobre los menús, qué es lo que se le tiene que dar a los niños, de hacer el monitoreo de ese programa”.
Presupuesto
El sistema anterior implicaba una inversión aproximada de 22.000 millones de pesos, mientras que el nuevo esquema elevaría el gasto a 44.000 millones, además de una ampliación presupuestaria de 101.000 millones destinada, entre otros fines, a garantizar la distribución. La duplicación del presupuesto, según Martínez Garbino, ofrece una oportunidad importante para mejorar integralmente la alimentación escolar, la infraestructura y la capacitación del personal.
La institución no niega que el sistema anterior tuviera deficiencias ni que pudieran haberse producido irregularidades en algunas escuelas. Sin embargo, cuestiona que se generalicen acusaciones sin información verificable y sostiene que los problemas previos no justifican aceptar un nuevo sistema que tampoco haya sido evaluado técnicamente. “Si existían escuelas donde se ofrecían alimentos inadecuados, como chocolatada y golosinas, esos hechos deben investigarse y corregirse, no utilizarse para reemplazar un modelo sin un diagnóstico público y completo”, remarcó.
El Colegio sostiene que cualquier política alimentaria, especialmente una dirigida a niños, debe comenzar con un diagnóstico. “No alcanza con relevar presuntas irregularidades administrativas: también es necesario conocer el estado nutricional de los estudiantes y establecer mecanismos objetivos de seguimiento”, subrayó Martínez Garbino. Entre las herramientas posibles se mencionan medir y pesar periódicamente a los niños, observar su evolución, evaluar su concentración y analizar su desempeño escolar.
Martínez Garbino remarcó que los nutricionistas son “los profesionales idóneos para diseñar, implementar, supervisar y monitorear comedores escolares. Estas tareas forman parte de las incumbencias profesionales reservadas por ley. Sin embargo, históricamente hubo muy pocos nutricionistas en el sistema educativo provincial –solo cuatro o cinco vinculados de algún modo, y apenas uno con cargo específico de nutricionista–, lo que constituye una carencia significativa”.
También planteó que los directivos escolares deberían dejar de administrar directamente los comedores. “Aunque actúen con buena voluntad, son docentes y no poseen necesariamente formación técnica en nutrición, compras, planificación alimentaria o gestión de servicios de alimentación”, señaló. La propuesta es incorporar profesionales especializados tanto en los comedores como en cada escuela.
Críticas a los alimentos ultraprocesados
El principal cuestionamiento no se dirige simplemente a que la prestación sea tercerizada, sino a la calidad y naturaleza de los productos. “El Colegio no pudo analizarlos porque el Gobierno no proporcionó la información solicitada”, aunque advirtió que “los desayunos y meriendas deberían priorizar alimentos frescos, naturales y sin colorantes ni conservantes”.
Josefina Martínez Garbino, nutricionista.