Cautela tras los anuncios de Milei sobre Malvinas

Los anuncios del presidente Javier Milei sobre la causa Malvinas deben analizarse distinguiendo qué se dijo, por qué y para qué. La reivindicación pública de la soberanía coincide formalmente con una política exterior argentina sostenida durante décadas y, por eso, puede ser valorada. Sin embargo, también representa una ruptura con otras decisiones de la actual gestión en materia de relaciones internacionales y política doméstica.

La posible modificación de la postura estadounidense sobre las Islas Malvinas “no debe interpretarse necesariamente como un gesto favorable” hacia Argentina. Estados Unidos suele utilizar este tipo de declaraciones como “instrumento de negociación con el Reino Unido por asuntos ajenos a Malvinas, vinculados, entre otros factores, con Medio Oriente, Europa y la falta de apoyo europeo a determinadas acciones estadounidenses”, señaló Oriana Cherini, licenciada en Relaciones Internacionales, durante una entrevista con el programa Ruido de Mate, que conducen Andrea Ventuini, Marceoo Medina, Martín Echagüe por Radio Costa Paraná (88.1) . Las declaraciones de Trump y de funcionarios israelíes, agregó, “deben leerse dentro de las relaciones estratégicas de Argentina con Estados Unidos e Israel, pero también en el marco de la creciente competencia internacional y de la presencia de China en América Latina”.

Malvinas no constituye únicamente una disputa bilateral de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. “Las islas forman parte de una zona estratégica del Atlántico Sur, relacionada con el acceso a la Antártida, sus recursos y las rutas marítimas. El creciente interés de Estados Unidos y otras potencias por la región responde a diversos factores geopolíticos, lo que vuelve insuficiente cualquier análisis limitado a la política argentina”, agregó.

Contradicciones

Para Cherini, existe una diferencia entre el discurso oficial de defensa de la soberanía y determinadas políticas concretas. Se menciona la situación de Tierra del Fuego, la intervención del puerto de Ushuaia y el aumento de la actividad extranjera en el territorio tras esa intervención, justificada por el Gobierno mediante denuncias de fallas estructurales y malversación de fondos.

También se señalan dos proyectos estratégicos: una base naval integrada, de orientación militar y de seguridad, y un polo logístico antártico, con perfil científico y tecnológico. Ambos despiertan interés estadounidense. Desde autoridades fueguinas se advierte que ciertas decisiones nacionales pueden lesionar la causa Malvinas al facilitar la presencia o los intereses de potencias extranjeras en un espacio directamente vinculado con la disputa. “La denuncia contra empresas que explotan petróleo en áreas cercanas a Malvinas contrasta, además, con la autorización otorgada a otra compañía vinculada a actividades que el propio Gobierno cuestiona. Por eso, los anuncios deben evaluarse con cautela y a la luz de políticas efectivas, no solo de declaraciones”, observó Cherini.

Perspectivas diplomáticas

Aunque un cambio de posición de Estados Unidos “sería simbólicamente importante —el país incluso se abstuvo en la resolución 2065, que reconoce la existencia de una disputa de soberanía—, no implicaría que el Reino Unido cediera el control de las islas”, remarcó la especialista, y dado que “el Reino Unido mantiene el control desde 1833, no resulta probable una cesión en el futuro cercano. La diplomacia y el derecho internacional pueden contribuir, pero las disputas territoriales también dependen de relaciones de poder y, en numerosos casos, han derivado en conflictos armados”.

Cautela tras los anuncios de Milei sobre Malvinas Oriana Cherini, licenciada en Relaciones Internacionales.
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