Califican de buena a la relación de Argentina con China a pesar de los destratos de Milei
Gustavo Girado, magíster en Relaciones Internacionales, cuestionó la postura “rupturista” del Presidente de la Nación. Hay una complementariedad casi natural entre Argentina y la República Popular China, dijo, por lo que “pelearse con esa economía, destratarla, no pagarle las deudas, tiene un grado de ridiculez a nivel internacional que los deja atónitos”.
La actual relación de Argentina y China “es buena” aunque con una “calidad diferente porque los actores son diferentes, por lo menos del lado argentino” que tiene en el presidente Javier Milei a “un actor bastante rupturista”, dijo Gustavo Girado, magister en Relaciones Internacionales, durante una entrevista con el programa Sexto Sentido, que conducen Jorge Ballay y Pablo Lescano por Radio Costa Paraná (88.1). “Este señor tuvo desde la campaña electoral una actitud muy hostil con la República Popular China” al punto que en su momento dejó trascender que si era electo Presidente “las cosas no iban a ser iguales” que con gobiernos anteriores, recordó.
“Y eso es lo que está haciendo desde hace 10 meses, por lo menos hasta hace dos semanas, porque no dejó de insultar, no dejó de maltratar, no dejó de ofender a una economía que no había hecho nada al respecto. Es decir, que no había generado ningún evento para recibir semejante destrato. Y eso, a nivel internacional, en términos de políticas exteriores, realmente es muy delicado”, remarcó.
– ¿Dónde estamos parados después de haberlos bombardeado de distintas maneras?
– En lo personal estuve trabajando 10 años para que la Argentin a se incorporaran a los BRICS, y la primera decisión que toma el presidente Milei es, justamente, corrernos de ese espacio de discusión política global que está creciendo aceleradamente porque en el mapa global, donde hay unas potencias emergentes que están teniendo un protagonismo muy importante a nivel político y sus espaldas están cada vez más anchas, son las dueñas del financiamiento, de la infraestructura, de la tecnología y de los recursos. Nos habían invitado a esa mesa, y nosotros decidimos no estar allí.
China tiene como oferta excedente clásica: financiamiento, tecnología e infraestructura de gran calidad, lo tiene de forma muy conveniente para cualquier demanda. Argentina, por su parte, tiene agroalimentos e insumos industriales y energéticos de sobra, y lo que demanda es, justamente, infraestructura, financiamiento y tecnología. Hay una complementariedad casi natural entre Argentina y la República Popular China.
Pelearse con esa economía, destratarla, no pagarle las deudas, tiene un grado de ridiculez a nivel internacional que los deja atónitos. Yo trabajé dos años en China recientemente y lo único que tienen son preguntas, porque no pueden creer el destrato que están recibiendo, siendo que obviamente se han convertido en una economía extremadamente importante para nosotros.
Brasil
La relación con Brasil, según la mirada de Girado, no es demasiado diferente dado que Milei, por ejemplo, acusa al presidente Lula de comunista.
Con el vecinos país “hemos construido desde el Mercosur una relación con un afianzamiento enorme, independientemente de los Bolsonaro, de los Cristina o de los Macri, quienes con distintos tintes ideológicos y desde distintas posiciones, han siempre reafirmado el compromiso de Argentina con el Mercosur, porque somos economías hermanas, en las cuales cuanto más unidos estemos, más mercados tendremos. Entonces, cuantas menos barreras tengamos entre nosotros, mejor nos va a ir”, analizó, y Milei, observó, “no trabaja en función de ese interés común. Claramente es muy disruptivo, puede ser muy atractivo para los medios, puede ser muy interesante para vender, pero sinceramente, en términos nacionales, es fuertemente inconveniente, y las políticas que está siguiendo perjudican ampliamente a todo el país. Quiero dejar claro que esto perjudica a la Argentina, no es que perjudique a los que no lo votan”.
– ¿Esto puede lesionar el mercado con China?
– Acá tenemos que dejar de ver el árbol y empezar a ver el bosque con un poco de perspectiva. Yo me puedo entretener con las zonceras que dice el Presidente, o con las malas actitudes y cosas que yo no apoyo en lo personal, pero los empresarios que tienen jugado su futuro en el vínculo comercial, que vienen apostando, haciendo inversiones hundidas, que son las que no se recuperan, por los viajes que han hecho, por los vínculos estrechos que han realizado con empresarios chinos, esa gente, tiene que comerciar, independientemente del gobierno argentino que haya.
Esa gente que apuesta a largo plazo requiere mejores espaldas y de un Estado que los apoye. Yo creo que esa lógica consistente y coherente a nivel del tiempo, uno la encuentra del lado chino. Del lado argentino, la encuentra con muchas mayores debilidades, mucho más ecléctico, en todo caso, no es clara la línea de largo plazo.
El largo plazo lo tiene totalmente comprometido del lado chino porque se sabe muy bien que son pacientes, que tienen otra cultura, que Argentina cambia sus gobiernos cada cuatro años y, pendularmente, las políticas públicas son bastante diferentes de un gobierno a otro.
Los chinos no van a firmar un contrato a largo plazo sabiendo que el próximo gobierno lo puede voltear todo, o puede derribar o borrar con el codo lo que se firmó con la mano.
Entonces, uno tiene que saber que las cláusulas que están en los contratos incluyen cuestiones que vinculan a la Argentina en proyectos de largo plazo y, por eso, no los encuentra discutiendo el día a día frente a tantos insultos, porque piensan que, con el tiempo, Argentina va a entrar con algún grado de razonabilidad a sentarse a la mesa y darse cuenta de dónde están los amigos y dónde están los enemigos.
– ¿Esto puede endurecer la negociación por los yuanes que se deben?
– Sí, por supuesto, porque les debemos plata. En la penúltima reunión del presidente Milei hemos tenido una prolongación del plazo de vencimiento, pero no una renovación del swap. Esa es una mala interpretación que se ha hecho en los medios, convenientemente, por supuesto.
Argentina obtuvo un año más de gracia, por decirlo así, de la deuda que tiene. Esa deuda es un monto importante del pago porque explícitamente Argentina no quiere ampliar esa relación de deuda con la República Popular China. Prefiere tenerla con otras economías, como Estados Unidos, que nos cobran mucho más caro y que ponen condiciones como, por ejemplo, no tener déficit, no tener inflación, el famoso artículo 4 del Estatuto del Fondo Monetario Internacional.
Aquí, en el caso chino, eso no existe. No existe con Argentina y no existe con ningún otro país del mundo. Sin embargo, somos tan piolas que rechazamos esa mano abierta y nos embarcamos en ese criterio occidental y cristiano, una gran mentira que claramente nos está llevando a un túnel muy oscuro.
– Cuando lo consultan sobre la Argentina y las decisiones que tomó, ¿qué explicación le da a sus conocidos en China? ¿Qué cosa les dice?
– Son lo suficientemente inteligentes para no preguntarme, porque saben que me da mucha vergüenza. Ellos tienen mucho respeto por poner a otra persona en una situación muy incómoda. Eso es propio de la cultura y a nivel diplomático, a nivel político, no van a ofenderme haciéndome alguna pregunta que saben que yo no puedo responder.
Así que uno prefiere dejar las cosas en claro de entrada y ese tipo de situaciones no las he tenido que enfrentar.
– Hay mucha necesidad en la provincia por saber cuál es el destino de las empresas avícolas que han visto retrasadas sus acciones. ¿Qué es lo que puede pasar?
– Depende de lo que Argentina decida, no de lo que los chinos decidan. Ellos tienen un mercado para satisfacer que está siendo ocupado primero por los pollos tailandeses, después los vietnamitas y finalmente los brasileños, que se quedan con toda la parte del león.
No alcanza el tiempo para explicarlo en detalle, pero los chinos enfrentan mucha presión de muchas economías del hemisferio norte-occidental, por problemas hegemónicos, por problemas de guerras, por problemas geopolíticos muy importantes.
Esas medidas que muchos países toman contra China suelen tener represalias. Y las represalias de China, en general, se marcan por el lado comercial.
¿Se acuerdan que íbamos a producir la carne de cerdo para los chinos? Ya no va a pasar. El mercado se lo quedaron los brasileños, porque nosotros decidimos discutir otras estupideces en vez de aprovechar una de las pocas inversiones para agregar valor sobre productos alimenticios.
Cuando íbamos a decidir, cuando habíamos decidido cambiar la proteína vegetal, convertirla en proteína animal dentro de nuestro territorio para vender productos con más valor agregado, que es en lo que yo trabajo, durante décadas, decidimos discutir otras zonceras, no avanzar con ese proyecto, y cuando China nos precisó para alterar el proveedor, es decir, cambiar el proveedor y convertirnos en proveedores privilegiados de China, Argentina no estaba preparada para hacerlo.
Gustavo Girado, magíster en Relaciones Internacionales.