Burlando resaltó la actitud de Urribarri ante la Justicia
Luego de la decisión del Tribunal de Juicios y Apelaciones de Entre Ríos de que Sergio Urribarri, Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera, continúen en libertad hasta que sus condenas por corrupción queden firme, el abogado Fernando Burlando, jefe del equipo de defensores del exgobernador, expresó que “lo primero que hay que tener en cuenta es si existieron riesgos procesales, que es un poco donde se consolidó la postura del tribunal respecto de no proceder a decretar una prisión preventiva”.
Los riesgos procesales, explicó, “tienen mucho que ver con la única forma de poder alterar esta situación que es inherente del ser humano, que es la libertad. No existían riesgos procesales”.
Burlando, además, remarcó que los antecedentes de Urribarri respecto a los procesos y la actitud que ha tomado con los procesos evidencian que “es una persona que siempre estuvo a derecho, que no hubo ningún motivo de sospecha que quisiera definir al tribunal de una manera distinta a lo que ha hecho definir su situación procesal. Y, fundamentalmente, tener en cuenta una hoja de ruta o una hoja de vida que tiene que ver, precisamente, con eso, con las actitudes”.
Urribarri, recordó el mediático abogado, “siendo embajador en el Estado de Israel, enterado de la noticia de la condena, lo primero que hizo fue renunciar, volvió al país inmediatamente y eso me parece que habla de cuál es la actitud frente a la Justicia”.
– No parece que pueda haber riesgo procesal en un expediente que ya tiene sentencia y confirmación de sentencia, ¿no?
– No hay riesgos procesales, incluso no hay actitudes que a uno le hagan presumir precisamente esa situación.
– ¿Y peligro de fuga?
– Los riesgos son esos, o sea, peligro de fuga. Vamos a ser francos, esta actitud que le señaló de hoja de ruta u hoja de vida, habla precisamente de cómo ha tomado responsablemente la investigación y el proceso.
– A uno le queda la sensación de que hay diferentes varas cuando se juzga al ciudadano común y a los hombres que han sido o son poderosos. En cualquier caso, se esté o no de acuerdo con esto, estamos hablando de hechos que ocurrieron hace 14 años, que tienen sentencia hace dos, confirmación, y todavía no podemos decir que está firme como para que se pueda cumplir o no la decisión de la Justicia. Para el ciudadano común es difícil de entender, doctor.
– Podemos estar de acuerdo en muchísimas cosas, pero como contrapartida tenemos algo que tiene muchísimo peso y que es la presunción de inocencia.
Este proceso viene pasando distintas etapas, donde, por ejemplo, en una alegación fiscal, en las instancias iniciales y previas a una primer condena, se hablaba de la carencia de la prueba y que no se sabía cómo se iba a llegar o arribar a la posibilidad de condena. Entonces, hasta el final, cualquier ciudadano de la República goza de esta presunción, que es la inocencia, y no sabemos qué es lo que puede pasar cuando, en definitiva, el recurso superior federal, obviamente estamos esperando que defina el tribunal superior precisamente esta instancia, pero recién ahí es el momento donde todas estas situaciones que tal vez al ciudadano común le hacen ruido, se puedan definir.
– Es difícil hacer una estimación de plazos, ¿no?
– A ver, yo creo que estamos en las instancias finales. Lo que se está por resolver es importantísimo para definir recién ahí un plazo concreto. Ahí recién vamos a poder dar fechas concretas y estimaciones, pero lamentablemente los plazos de la Justicia también son así. No de quienes resuelven, sino los plazos que establece la ley.
El caso Loan
– ¿Qué sensación, qué gusto en la boca, le dejó su intervención en el caso Loan?
– Personalmente creo que uno cumple etapas y nunca tiene que dejar de reconocer que tiene también algún tipo de fecha de vencimiento.
En el caso Loan creo que apostamos mucho desde lo social. Se dieron cosas que realmente fueron tremendas en investigación, con un poder político que tiene mucha injerencia y mucha influencia sobre el Poder Judicial. Creo que ésta es la mejor enseñanza, lamentablemente, a costa de un precio muy alto, que es no encontrar hasta día la fecha Loan. O sea, perder una criatura de cinco años es algo muy disvalioso para que la sociedad se dé cuenta de algo y pueda elevarse un escalón en la ética y en la moral.
Creo que la sociedad correntina se dio cuenta de que puede vivir mucho mejor y fundamentalmente algo que es muy disvalioso, que es la interferencia, no importa qué poder, pero sobre otro poder, eso hace que vivamos de una muy mala manera.
En Entre Ríos me tocó ver algo diferente. Vi un Poder Judicial con autonomía propia, no vi interferencia ni del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial ni del Poder Judicial sobre algún otro poder. Eso se nota claramente.
En Corrientes, lamentablemente, uno sintió una sensación que transmitía la gente de mucho miedo, por reacciones, sobre todo, de la Policía, con los ciudadanos y lo que se vio. Pero bueno, estoy tranquilo y mi familia está más tranquila.
– Permítame decirle que yo ahí tengo un punto de vista diferente del suyo y nuestro costado entrerriano y de origen federal.
– Muy respetable.
– Usted ahora habló bien de la Justicia entrerriana, pero en algún momento habló de persecución.
– Lo que dije lo sostengo. Lo que sí le digo es que vi jueces que tienen autonomía. En Corrientes me tocó vivir, primero, una Justicia que en un tiempo más que razonable no encontró una criatura, yo me baso en resultados. Y luego una Justicia Federal con una jueza que tenía cuatro denuncias en el Consejo de la Magistratura, que evidentemente presionan, pesan, y de muy poca voluntad de investigación cuando había que tocar temas emparentados con el poder. Eso lo viví yo, lo vi yo y es objetivo. Cosa que no viví en Entre Ríos. En Entre Ríos viví una cosa diametralmente opuesta.
Le digo que, aparte, la gente nos pedía a gritos, que nos quedemos, a gritos, porque vivían situaciones de extrema violencia y muy poca libertad. Cuando una persona no puede expresarse, como le pasó a la gente el 9 de Julio, y son negadores seriales del turismo sexual, de la trata, del narcotráfico, ahí la cosa es diferente. Yo igual respeto su opinión. Lo que vi personalmente, lo constaté yo.
– Le pido que me entienda esto porque lejos está en mí defender regímenes cuasifeudales o patrimonialistas de algunas provincias. Nada de eso. Lo que pasa es que a veces miro la Justicia porteña también y digo, mamita, no se asusten del degollado.
– Uno es muy crítico de la Justicia en sentido general. Lamentablemente, los malos ejemplos, que tal vez no son los que más abundan, son los que a uno, o a la gente común, le permite generalizar, que tampoco está bueno.
Pero en todos lados hay situaciones así. Yo lo sentí, fue pesado el tema. Fue pesado y lo que no podemos admitir es, obviamente, negar situaciones donde hay una criatura como víctima.
Fernando Burlando, abogado de Sergio Urribarri.