Alrededor de 4 millones de personas están endeudadas con billeteras virtuales
Actualmente, cerca de 21 millones de personas en Argentina son deudores, de las cuales aproximadamente 5,8 millones presentan morosidad, es decir, no pueden cumplir con sus obligaciones financieras en tiempo y forma. Este número crece mes a mes, reflejando una tendencia preocupante tanto en familias como en pequeñas y medianas empresas.
Desde octubre de 2024, la tasa de morosidad en empresas subió del 0,7% al 3%, y en familias del 2,5% al 12,3%.
La mayoría de los deudores morosos (alrededor de 4 millones) están vinculados a billeteras virtuales, mientras que poco más de 1 millón tienen deudas en bancos tradicionales. Las billeteras virtuales, explicó Juan Pablo Enríquez, integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), durante una entrevista con el programa Buen Día, que conducen Carlos Matteoda, Alejandro Abero y Marta Segovia por Radio Costa Paraná (88.1), “operan sin regulación del Banco Central ni de la Ley de Entidades Financieras, lo que facilita el acceso al crédito pero también expone a los usuarios a condiciones más riesgosas y tasas de interés mucho más elevadas. La falta de regulación genera un vacío legal y desprotección para los trabajadores”.
Condiciones y costos del endeudamiento
El endeudamiento a través de billeteras virtuales, remarcpo, “suele ser más caro, con tasas nominales anuales que pueden llegar al 700%. Muchas veces, quienes acceden a estos créditos carecen de ingresos formales o patrimonio, lo que incrementa el costo y la vulnerabilidad financiera”. Además, se observa “un fenómeno creciente donde aplicaciones otorgan créditos a sus propios trabajadores, quienes terminan endeudados y atrapados en condiciones de precarización laboral y financiera”.
El principal factor detrás del endeudamiento masivo es la insuficiencia de ingresos. “La mayoría de la población recurre al crédito no para adquirir bienes duraderos, sino para cubrir necesidades básicas como la alimentación. El deterioro del salario real es significativo: desde 2004 se ha perdido cerca del 9%, y desde 2017-2018, casi un 19%. Esta caída del poder adquisitivo reduce el consumo y afecta negativamente al mercado interno, generando un círculo vicioso de menor demanda y mayores dificultades para las empresas”, sostuvo Enríquez.
Impacto en la cadena de pagos
El aumento de la morosidad pone en riesgo la cadena de pagos tanto de familias como de empresas. “La persistencia de bajos ingresos y el crecimiento del endeudamiento amenazan la estabilidad económica, con consecuencias como el cierre de casi 30.000 empresas, un récord histórico. Las soluciones implementadas por algunas entidades financieras, como el canje de deuda cara por deuda más barata, ofrecen alivio temporal pero no resuelven el problema estructural de los ingresos insuficientes”, advirtió.
Enríquez, en ese sentido, consideró que no existen políticas gubernamentales efectivas para abordar el problema de fondo, que es la mejora del ingreso de los trabajadores. “El discurso oficial tiende a responsabilizar a los individuos por su situación financiera, promoviendo la educación financiera como solución, cuando en realidad el problema radica en un modelo económico que no genera recursos suficientes para cubrir los gastos básicos. Además, los indicadores oficiales de inflación subestiman el impacto real en los hogares, ya que no ponderan adecuadamente el aumento de servicios y bienes esenciales en la canasta de consumo actual”.
Las billeteras virtuales facilitan el acceso al crédito pero también expone a los usuarios a condiciones más riesgosas-