«Alojar la ajenidad»: Silvana Spais explicó los desafíos de la adopción y la nueva ley de licencias
Desde noviembre de 2014, la doctora María Silvana Spais se desempeña al frente del Ruaer, organismo que depende del Ministerio Público de la Defensa de la provincia. Al reflexionar sobre su vasta trayectoria, admitió que al ingresar debió repensar sus propias ideas sobre la temática, pues al igual que gran parte de la sociedad, traía el prejuicio de que la adopción era un trámite burocrático y complejo.
Spais definió este proceso no como una mera maquinaria administrativa, sino como una forma de filiación cuyo fin central es «garantizar el derecho de niños niñas y adolescentes a vivir en familia cuando no han podido ser cuidados por su familia de origen».
Explicó que se buscan adultos con herramientas para alojar a infantes que han transitado situaciones de vulneración de derechos, acompañando sus procesos de dolor y reconociendo su «ajenidad», es decir, entendiendo que el niño es una persona extraña a la propia sangre e historia.
La funcionaria detalló que los requisitos para inscribirse en el registro provincial son sencillos y el trámite se inicia con un taller obligatorio, tras lo cual la documentación se gestiona digitalmente.
Aclaró que no se exige un salario determinado ni casa propia, pues «no es determinante» el factor económico frente a los recursos emocionales y psíquicos de los postulantes.
Respecto a quiénes pueden adoptar, señaló que cualquier configuración familiar es válida, ya sean personas solas, uniones convivenciales, matrimonios igualitarios o familias con hijos biológicos previos.
No obstante, Spais reveló que la inmensa mayoría de las solicitudes provienen de parejas que han agotado tratamientos de fertilidad asistida.
En este sentido, recomendó concluir esas búsquedas antes de iniciar el camino adoptivo para no dividir la energía psíquica, calificando como un mito instalado la idea de que el «niño adoptado como llamador de bebés» favorece una concepción biológica posterior.
En cuanto al desglose de los niños que esperan una familia en Entre Ríos, la secretaria aportó cifras exactas que terminan de graficar el «embudo»: de los 113 niños y adolescentes en situación de adoptabilidad, 72 se encuentran en la franja de 0 a 12 años y 41 son adolescentes.
Un detalle no menor es que el proceso de vinculación -esos encuentros iniciales en plazas o parques- cuenta con una supervisión técnica interdisciplinaria donde el Ruaer coordina directamente con el Copnaf, organismo que tiene la responsabilidad legal de los niños hasta que se otorga la guarda.
Spais aclaró que la distinción jurídica fundamental es que en la instancia de vinculación el niño sigue bajo responsabilidad del Estado, mientras que en la guarda la familia ya asume el cuidado personal, pudiendo realizar trámites como la inscripción escolar o la inclusión en la obra social.
También mencionó la existencia de cinco juzgados de familia en Paraná, que son los encargados de elegir a la familia postulante del listado remitido por el registro.
El desafío de los adolescentes y la nueva ley
Al abordar las estadísticas actuales, la secretaria describió una realidad compleja: en Entre Ríos existen aproximadamente 130 legajos de familias en trámite frente a 113 niños y adolescentes que esperan un hogar.
El conflicto radica en lo que denominó «embudos invertidos», ya que mientras el 90% de los aspirantes busca niños de entre cero y tres años, el 75% de los chicos que esperan por una familia tienen más de ocho años de edad.
De ese total, un 25% posee certificado de discapacidad, lo que profundiza la dificultad para encontrar postulantes debido al deseo de muchos adultos de buscar bebés bajo la creencia de que se adaptarán mejor a sus moldes.
Spais puntualizó que las etapas incluyen una instancia de vinculación gradual en lugares públicos, seguida por una guarda de convivencia de máximo seis meses, para culminar en un juicio de adopción que otorga plenos derechos filiatorios.
Finalmente, la invitada destacó la importancia de la flamante Ley 11272, que garantiza a los empleados públicos hasta 120 días de licencia por adopción.
Subrayó como una novedad fundamental que este permiso no comience con la guarda, como ocurría históricamente, sino desde la etapa de vinculación previa, permitiendo que la familia dedique tiempo exclusivo a la construcción de ese vínculo inicial tan particular.
Para quienes deseen mayor información, Spais puso a disposición la línea de WhatsApp 343 532 9475, las redes sociales del RUAER y el sitio web oficial del Ministerio Público de la Defensa.