Afirman que en los últimos años ha habido más empleo para los jóvenes, pero en condiciones más precarizadas
El doctor Pablo Vommaro, investigador del Conicet en Ciencias Sociales, sostuvo que en los últimos años hay más empleo para los jóvenes, pero que se trata de empleo de baja calidad. “El problema es la precarización. No es que el empleo juvenil no sea un problema. Lo sigue siendo. De hecho, la tabla es el doble que la del desempleo en general. El desempleo juvenil en varones es de, aproximadamente, un 20 por ciento, y en jóvenes mujeres se da al 23 ó 24 por ciento. Tendencialmente ha bajado un poco o se mantiene estable, por lo que hay más trabajo para jóvenes, pero esos trabajos son de baja calidad, con condiciones de empleo precarizado. Hoy la precarización no es solo por la informalidad, sino que el trabajo formal también pasa a ser precarizado y eso configura un mercado laboral bastante hostil hacia las juventudes”, sostuvo en diálogo con radio “Costa Paraná”.
Vommaro sostuvo que las condiciones laborales precarias afectan la decisión de los jóvenes de estudiar, a la par de realizar ese trabajo precario.
Luego, en la charla radial, se habló del nivel de interés laboral que expresa la franja jóven de la sociedad. “Hay una situación que es bien compleja. Por un lado, está el tema salarial, que muchas veces a los jóvenes se les paga menos por igual trabajo que a un adulto. Así como a las mujeres se les paga menos, cosa que continúa así lamentablemente, lo mismo sucede con la juventud. En segundo lugar, están las condiciones laborales, porque muchos jóvenes entran a un empleo y cuando ve que las condiciones laborales son laxas, son precarias, o hay cierto maltrato o lo que fuese, eso genera una alta rotación. Trabajan seis meses y renuncian, porque trabajan para un consumo inmediato”, sostuvo el investigador social.
Para Vommaro hay una cuarta cuestión importante para tener en cuenta: “sí es cierto que en la Argentina y en muchos países, hubo una ruptura de cierta cultura del trabajo con el neoliberalismo. En un país donde el desempleo era de un dígito, y que pasa en los ‘90, a un desempleo del 20 por ciento, los hijos y los nietos de esos desempleados de los años ‘90, se han forjado en otro tipo de hábito laboral. A eso no hay desconocerlo, pero no para decir que los jóvenes no quieren trabajar, sino para ver en qué tipo de socialización laboral se fueron formando las nuevas generaciones”, concluyó.
La falta de empleo en el sector de jóvenes mujeres, duplica los niveles del desempleo general.