El drama de los trabajadores despedidos de Granja Tres Arroyos
La planta de Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay cerró intempestivamente a comienzos de mayo, dejando a casi 900 trabajadores sin empleo ni ingresos. La empresa adeuda la segunda quincena de abril, salarios posteriores, aguinaldo, vacaciones, cuotas alimentarias y otros conceptos.
Eduardo Ramírez, uno de los trabajadores que quedaron sin empleo, dúrate una entrevista con el programa Buen Día, que conducen Carlos Matteoda, Alejandro Abero y Marta Segovia por Radio Costa Paraná (88.1), precisó, además, que se registraron 270 despidos inicialmente y otros 100 durante la semana siguiente, mientras se anticipan nuevas desvinculaciones. También cerraron plantas del mismo grupo en Capitán Sarmiento y otras localidades, aunque previamente funcionaban de manera irregular.
Aplicación del artículo 247
La empresa, agregó, “utiliza el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite despedir por supuesta fuerza mayor o falta de trabajo no imputable al empleador pagando el 50% de las indemnizaciones”, pero los trabajadores cuestionan su aplicación porque consideran que “la crisis es responsabilidad de la propia empresa y no una consecuencia general de la actividad avícola”.
Señaló, en este sentido, que otras empresas del sector continúan creciendo en Entre Ríos y en el país, por lo que no existiría una crisis estructural que justifique los despidos.
Impacto social y económico
La pérdida simultánea de cerca de 900 empleos afecta gravemente a Concepción del Uruguay, una ciudad que no puede absorber de inmediato a tantos trabajadores. Las familias “no pueden afrontar alquileres, servicios, alimentos ni obligaciones alimentarias. Muchos despedidos recorren la ciudad en bicicleta buscando trabajo sin conseguirlo”.
La situación provocó graves consecuencias emocionales y de salud. Uno de los trabajadores, Carlos Esquivel, falleció y Ramírez lo asoció “a la angustia y las privaciones derivadas de la falta de ingresos”.
Reclamos y asistencia
Los trabajadores realizaron movilizaciones, cortes y encadenamientos frente al centro cívico y el Municipio para visibilizar su situación y exigir el pago de salarios adeudados e indemnizaciones.
Ramírez afirmó que estas medidas responden “a la desesperación y no a una elección”.
El intendente José Lauritto “se comprometió a gestionar una reunión urgente con los propietarios” y buscar alternativas de pago, añadió.
La Provincia y el Municipio entregan bolsones de alimentos y gestionaron subsidios de 200.000 pesos, pero hasta el momento sólo fueron cobrados por aproximadamente 140 o 150 personas de un universo de 800 o 900. Los trabajadores reclaman acelerar y ampliar esa ayuda, aunque destacan que necesitan principalmente recuperar un salario estable.
Crítica al modelo económico
Ramírez, además, vinculó la situación con “un modelo económico nacional que perjudica a la industria, las pymes y el empleo formal, empujando a las personas hacia la informalidad. Advirtió que la pérdida de ingresos “no sólo genera pobreza, problemas de salud mental y deterioro físico, sino que también debilita los lazos comunitarios, porque quienes apenas logran subsistir dejan de poder ayudar a otros”.
EDuardo Ramírez, trabajador despedido de Granja Tres Arroyos.